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«Los españoles estamos muy acostumbrados a lo macabro»

El cineasta presenta en la serie ‘30 monedas’ una lucha en Segovia entre Dios y el diablo

 

«Los españoles estamos muy acostumbrados a lo macabro» - EFE

POR Nando Salvá
13/09/2020

En la serie que Álex de la Iglesia ha creado para HBO, 30 monedas --su primera temporada consta de ocho episodios que verán la luz a partir de finales de año, a razón de uno a la semana--, utiliza un pueblo de Segovia como escenario de una batalla entre Dios y el Diablo. La historia se inicia cuando una vaca da a luz a un bebé humano, e incluye bestias arácnidas horripilantes, sacerdotes condenados por asesinato, episodios especialmente sangrientos de violencia doméstica, atracadores de bancos inmunes a las heridas de bala, sacristías que ocultan arsenales de armas y a Carmen Machi haciendo volar por los aires a Eduard Fernández de un manotazo. Todo eso, ojo, únicamente en su primer episodio, que ha sido presentado en la Mostra.

--‘30 monedas’ es su segunda serie de televisión. ¿Qué le proporciona el formato que no encuentre en el cine?

---Esta es una serie muy distinta a Plutón BRB Nero , que estaba hecha de episodios autoconclusivo. 30 monedas es una única historia que se prolonga a lo largo de ocho episodios en esta primera temporada y que luego tendrá dos temporadas más. Gracias al ‘streaming’, la ficción televisiva ha cambiado de forma muy positiva para el guionista. Ahora podemos trazar arcos evolutivos mucho más largos para los personajes, y precisarlos y matizarlos mucho más. Podemos crear anticipación en el espectador, dejarle con la intriga de lo que va a pasar después. Y podemos contar historias increíblemente épicas. Breaking Bad no es sino una epopeya, en la que un hombre transforma su vida y pasa de ser un profesor de escuela enfermo a convertirse en algo parecido a un emperador del mal.

--Todos sus acercamientos previos al cine de terror han estado matizados por el humor. En ‘30 monedas’, sin embargo, no parece haber nada cómico.

---No, no hay gags, pero sí cierto costumbrismo típicamente español. La idea ha sido mezclar El exorcista con Crónicas de un pueblo o, en otras palabras, confundir al espectador. Me gusta pillar al público a contrapié, que no sepa si reírse o rendirse al miedo.

--¿Diría que lo terrorífico y lo típicamente español combinan bien?

--Sin duda. Los españoles estamos muy acostumbrados a lo macabro; forma parte de nuestra sociedad, nuestra cultura y nuestro pasado. Desde hace siglos, nuestro arte y nuestra literatura han plasmado cierta sensación de que hay algo oscuro que nos persigue. Y hemos aprendido a convivir con ello, forma parte de nuestra vida y ya no nos asusta. Y siento que eso nos hace más fuertes. Cuando crees que todo es de color blanco, de repente te encuentras con lo oscuro y no sabes cómo reaccionar. Si el horror forma parte de tu vida, estás más preparado para afrontarla.

--No hay más que fijarse en su filmografía para darse cuenta de que la religión es una de sus grandes fuentes de inspiración. ¿Por qué le resulta tan interesante?

--La religión ha estado presente en mi vida desde siempre, como el cine; en la universidad de Deusto estudiaba Teología y programaba películas en el cine-club. Soy profundamente católico, aunque también profundamente descreído. Y por lo tanto no tengo escapatoria, intento hablar de cosas distintas, pero siempre me acaban asaltando las mismas preocupaciones. Por otra parte, siento que el cine de terror permite ofrecer experiencias cercanas a las que proporciona la religión, y eso es importante ahora que la sociedad ha perdido todo contacto con lo sagrado.

--¿A qué se refiere?

--El miedo nos resulta catártico y purificador. Cuando tienes una experiencia angustiosa en una sala oscura, luego sales del cine y te sientes aliviado, porque comprendes que tu vida no es tan mala después de todo. Además, sentir terror en el cine nos permite encontrar las claves para lidiar con los miedos propios. Sentir miedo nos consuela, justo como la religión.

--¿Qué es lo que más miedo le da a usted?

--Vivir en la ignorancia, y no ser capaz de entender el sentido de las cosas. En otras palabras, lo que estoy viviendo ahora. Me siento frágil, asustado. H