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Diario Córdoba

ECONOMÍA

Aceites de baja calidad suben más que el virgen extra por la guerra

El precio del lampante crece un 76% desde enero del año pasado y el de virgen extra, un 43% | El sector prevé una caída del consumo y avanza que la situación afectará también a las empresas

Profesionales trabajan con el aceite en un supermercado. A.J. GONZÁLEZ

Los precios del aceite de peor calidad suben mucho más que los del virgen extra debido, entre otros factores, al encarecimiento de las materias primas y las energías, y los efectos de la guerra en Ucrania. Esta es una de las principales conclusiones que se extraen de la información de la Lonja de la Junta de Andalucía (los últimos datos se refieren a la tercera semana de julio, hoy viernes se actualizan), que indica que el virgen extra cotiza a 3,65 euros el kilogramo, un 43% más caro que en enero del 2021, y el aceite de oliva virgen lampante de base dos grados se encuentra a 3,45 euros, un 76% más.

Unos resultados que están en la línea de las conclusiones del informe El aumento de los precios de las materias primas alimenticias y su traslación a los precios de consumo en el área del euro, que ha sido publicado en los últimos días por el Banco de España e indica que los precios del aceite han aumentado un 56% desde principios del año pasado en este país.

Es más, la información de la delegación territorial de Agricultura en Córdoba apunta que, en lo que va de año, el precio del lampante de base dos grados ha crecido un 21% y el del virgen extra prácticamente la mitad, un 12%. Esta evolución ha sido confirmada por fuentes del sector, que señalan como algunas de las principales causas el encarecimiento de los costes de producción y la escasez de aceite de girasol.

La gerente de la Asociación Empresarial de Almazaras Industriales, Macarena Sánchez, explica que «ante la búsqueda de los grandes envasadores de una alternativa a los aceites de girasol, estamos viendo cómo están subiendo de manera mucho más acusada los lampantes que los aceites de oliva vírgenes».

Acerca del encarecimiento de los precios, también comenta que se debe a distintas circunstancias como la relación entre la oferta y la demanda, ya que «no hay aceite suficiente para abastecer la demanda mundial, que desde mi punto de vista sería lo más importante», subraya, y la coincidencia de otros factores como las subidas de las energías y las materias primas, o las malas previsiones para la próxima campaña derivadas de la sequía.

Pese a todo, Macarena Sánchez afirma que «no estamos percibiendo una contracción del consumo. Las últimas salidas de aceite han sido muy buenas y el mercado está al alza ahora mismo». A esto añade que, «como se está viendo que en la próxima campaña la producción se puede ver un poco mermada, los productores no quieren vender aceite de oliva, porque estamos expectantes». Sobre la evolución de los precios, apunta que «puede que sigan subiendo o se mantengan. No creo que bajen», admite la también secretaria general de Almazaras Federadas de España.

De su parte, Rafael Sánchez de Puerta, presidente de Cooperativas Agroalimentarias, recuerda que la guerra en Ucrania (por su impacto en los aceites de girasol y otras semillas) y las malas previsiones para la próxima cosecha han elevado la demanda de aceite de oliva, y destaca que «siempre que los precios suben, el mercado se resiente».

Rafael Sánchez de Puerta, que es director general de Dcoop, adelanta que esta situación acabará afectando a todos los eslabones de la cadena y avanza que las empresas «se verán resentidas por la subida de los costes y la falta de volumen de venta».

Incertidumbre

Por otro lado, el agente comercial especializado en aceite Juan Morales detalla que «este año la diferencia de precios entre las distintas categorías es muy pequeña y el refinado de oliva está casi al mismo precio o más caro que el virgen extra». En este sentido, señala que los costes de la refinación han subido por el encarecimiento de energías y combustibles, y afirma que el lampante se lleva a la refinería pero si no hay, se sustituye incluso por categorías superiores para satisfacer la demanda de aceite de oliva.

Respecto a esta última cuestión, Juan Morales aclara que «las campañas cada vez empiezan antes, para tener aceite de más calidad, y acaban antes por la mecanización. Al acabar antes hay menos lampante, que es un aceite de mala calidad», lo que lleva a la necesidad de emplear otros.

El refinado, más caro

Este profesional detalla que en la actualidad el lampante de base un grado se encuentra a 3,60 euros el kilogramo; el virgen, a 3,65 euros y el extra, a partir de 3,70 euros, mientras que el refinado de oliva está a 3,75 euros. «Esto se debe a que los costes de producción (gas, electricidad y tranpsorte) están más altos y hay poco lampante. Al haber poco, se usan categorías superiores», como se ha referido.

Consultado por la evolución de los precios en los próximos meses, Juan Morales avanza que «las perspectivas son de mala cosecha para el año que viene. Si sigue sin llover, seguirán subiendo porque las previsiones de producción serán peores». «Las ventas se están fraccionando mucho ante la incertidumbre, a la espera de ver si sube aún más el precio ante la falta de lluvia», destaca.

Baja el precio del girasol

Como aspecto positivo, Juan Morales afirma que el precio del aceite de girasol «se está normalizando» y recuerda que antes de la guerra costaba alrededor de 1,50 euros el kilogramo, llegó a 3,30 euros («por eso hubo mucha demanda de aceite de oliva», manifiesta) y ahora cuesta en torno a 1,90 euros.

«Tendremos muchas dificultades»

El presidente de la asociación de consumidores Facua, Francisco Martínez, avanzó ayer, al ser preguntado por la inflación, que «vamos a seguir en recesión de las economías familiares. Tendremos problemas en los meses venideros y muchas dificultades para seguir adelante».

De este modo, valoró que la subida del precio del aceite, que según un informe del Banco de España se ha incrementado un 56% desde principios del 2021, «no deja de ser un problema más, arrastrado por la sequía y otros factores», y comentó que es otra consecuencia del escenario actual. 

Para Francisco Martínez, el país vive «una situación económica muy complicada, donde el Gobierno va a salto de mata, en la mayoría de los precios se repercuten impuestos que van a paliar asuntos de interés, pero también hay impuestos que se pueden aliviar para el consumidor, como en otros países, y no se está haciendo. Eso está provocando que paguemos una electricidad y una gasolina caras, y otros productos que afectan a la cesta de la compra», lamentó.  

Francisco Martínez destacó que «los consumidores estamos sufriendo un descalabro económico importante, que viene arrastrado por el sector eléctrico y el petróleo. Muchos sectores han repercutido las subidas en sus productos, cosa que ahora no se ve reflejada: Llevamos seis semanas de bajada del petróleo que no se está viendo reflejada en ningún sector con la bajada de precios que afecten a los bolsillos del consumidor», criticó. 


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