EVOLUCIÓN DE LA PANDEMIA | ENFERMEDAD PERSISTENTE

La pesadilla de Lucía con 17 años

Positiva de covid-19 en octubre del año pasado, ahora se encuentra sin movilidad de la cintura para abajo tras pasar un calvario de enfermedades y de visitas a urgencias

Lucía, la joven que lleva desde hace siete meses viviendo una pesadilla.

Lucía, la joven que lleva desde hace siete meses viviendo una pesadilla. / CÓRDOBA

Paula Lara

Paula Lara

Lucía, una joven cordobesa de 17 años, está viviendo una auténtica pesadilla desde que diera positivo en covid-19 el 14 de octubre del año pasado. Durante estos casi siete meses, ha vivido un calvario de enfermedades y de visitas a urgencias médicas, catorce de ellas a la Seguridad Social y otras tres a centros sanitarios privados, para encontrarse ahora sin un diagnóstico y sin movilidad de cintura para abajo

«Necesitamos que alguien nos dé una solución, se nos cae el alma al suelo al ver a una niña de 17 años sentada en una silla de ruedas y ya un poco cansada de tantos médicos que no encuentran qué le pasa», señalan los padres de Lucía.

Los padres sospechan que puede ser un caso de covid persistente, ya que -según cuentan-- «nuestra hija sigue con febrícula, náuseas, mareos, disfagia que ha empeorado con regurgitación de líquidos y alimentos por la nariz, perdida de equilibrio e incapacidad total de caminar y mantenerse en pie sin ayuda». Esta es la situación de Lucía a día de hoy.

La pesadilla comienza para Lucía y sus padres la primera vez que acuden a urgencias el 17 de octubre del año pasado, tras dar positivo en covid-19. Acude con disnea y dolor en costado, «recibe el alta con síntomas de covid», explica el padre, Gabriel Rubio. 

La segunda vez es el día 23 de ese mismo mes. Los síntomas son febrícula, tos persistente, dolor de garganta (odinofagia), y recibirá de nuevo el alta con «síntomas covid»; la tercera visita tiene lugar el 31 con los mismos problemas médicos y vuelve a repetirse la misma situación que las dos veces anteriores; e iguales circunstancias para la cuarta visita, el 4 de noviembre. El día 6 de ese mismo mes regresan a Urgencias, tras hacerle pruebas y decirles que son correctas y sin hallazgos, de nuevo le dan el alta y sus dolencias son «síntomas covid». 

Al día siguiente, de nuevo en Urgencias por aumento del dolor epigástrico abdominal. El 11 de ese mismo mes, nueva visita a Urgencias, continúa dando positivo en covid y tiene dolor en el costado y disnea. De nuevo, el alta con «síntomas covid». La situación vuelve a repetirse el día 18, aunque le realizan pruebas «sin hallazgos», y otra vez a casa. El día 23, ya es la décima visita al servicio de Urgencias, todo vuelve a ser igual que en la anterior.

El 6 de diciembre, la novedad es que «va dando negativo» en covid, «en un test realizado en medicina privada ya que su medica de cabecera no se lo podía recetar», relatan los padres. Acuden a Urgencias y derivan a Lucía al servicio de Medicina Interna. El 5 de febrero, Lucía presenta «acorchamiento en hemicuerpo derecho y falta de visión en ojo derecho, se le realiza un TAC craneal sin hallazgos de importancia. El diagnóstico al alta: migraña con aura. Tres días después, vuelta a Urgencias por debilidad, náuseas, visión borrosa y pérdida de fuerza en miembros inferiores, y le «dan alta con el diagnóstico debilidad». Regresan el 9 de febrero a Urgencias y el día 16 queda ingresada en Medicina Interna por inmovilidad de miembros inferiores. La neuróloga considera que es un trastorno psicológico, se pide consulta con Psiquiatría y se diagnostica «trastorno conversivo», derivando el caso a Psicología Clínica de manera preferente y también solicitan cita de nuevo para Neurología. «La cita con el psicólogo clínico es para la semana próxima», informó ayer el padre.

Por su parte, el hospital Reina Sofía no se pronunció ayer sobre este caso al ser preguntado por el periódico.