Si ya eres usuario, accede...

Recordarme

¿No recuerdas tu contraseña?
Si todavía no eres usuario, regístrate...

¡Regístrate ahora! para recibir los titulares del día en tu e-mail.

¡Regístrate ahora! para poder comentar noticias, participar en sorteos y concursos.

La última hora Filme sobre la vida de Manuel Rodríguez

La verdadera historia de Lupe Sino

La novia de Manolete, una actriz española rechazada por el entorno del torero, nació en un pueblo de Guadalajara d

RAFAEL G. ZUBIETA RAFAEL G. ZUBIETA 22/03/2006

Desde que se hiciera público que el director de cine danés Menno Meyjes tenía la intención de rodar una película, con Adrien Brody y Penélope Cruz de protagonistas, sobre los desgraciados amores de Manolete y la actriz Lupe Sino, he leído en los medios de comunicación que a Lupe Sino se le considera mexicana y no española. Esto es un enorme error, ya que esta mujer era de un pueblo de Guadalajara que se llama Sayatón. Su verdadero nombre era Antoñita Bronchalo Lopesino (su segundo apellido le sirvió para crear su nombre artístico: Lupe Sino). En realidad este continuado error sobre su nacionalidad es producto del maltrato que esta mujer sufrió en su época, reflejado en la memoria histórica de los españoles. Desde la muerte del torero, cayó sobre ella una maldición de habladurías y maledicencias que la borrarondel mapa, y ahora, con motivo de la película que contará su desgraciada vida, sería conveniente hacer unas aclaraciones sobre esta historia que tanto se ha falseado en la historia oral de la tauromaquia.

El primer encuentro de Manolete y Lupe Sino se produjo en Madrid, en el bar Chicote y fue Pastora Imperio, amiga de la actriz y el torero, la que los presentó en 1943. A partir de aquel día, los contactos entre ambos se fueron haciendo cada vez más frecuentes hasta que entablaron una relación tan seria y estable, que se puede decir que Antoñita Bronchalo fue el único y gran amor del torero cordobés. Lupe Sino era una mujer guapísima que llamaba la atención a primera vista. Morena de melena ondulada, estatura media, ojos verdes y boca sensual, tenía una bonita cara redondeada y una mirada preciosa además de un cuerpo bien hecho, sin estridencias en las redondeces que resultaba armonioso y bello y una voz sugerente y agradable. Lupe tenía fama de gastosa, de comprar cosas caras, cuya factura pagaba religiosamente su novio. En su pueblo incluso cuentan que era algo despilfarradora. Tenía un carácter muy fuerte y no cedía a la oposición de la familia de su novio. Sabiendo que Manolete estaba muy influenciado por su madre, tenía la esperanza de que el amor de ambos superaría cualquier obstáculo.

Desde que comenzó esta relación, Antoñita Bronchalo se topó con la hostilidad del entorno del torero (su cuadrilla la llamaba la serpiente), principalmente con la de la madre, Angustias Sánchez. Se decía de Lupe que era una buscona , una chica Chicote que en la guerra civil estuvo casada con un comisario político, capitán del Ejército Republicano, dato que nunca se pudo probar. También se decía que había tenido relaciones con otros toreros como Domingo Ortega o Antonio Márquez, pero lo cierto es que Antoñita Bronchalo no era tan mala como la pintaron. La actriz fue una mujer moderna para su época, mal vista por su estilo de vida progresista y rompedor. Tuvo el inmenso mérito de sacar ella sola adelante a sus hermanas, a las que logró instalar muy bien en Madrid, pero nunca se libró del estigma de chica Chicote que le colgaron. Siempre fue actriz secundaria, aunque muy conocida en su época. Hizo varias películas de cierto éxito: interpretó La famosa Luz María dirigida en 1942 por Fernando Mignoni, en la que participaron actores como, Fernando Morán y Joaquín Borgía. Siendo ya novia de Manolete, en 1944, hizo de Teresa en El Testamento del Virrey , filme dirigido por Ladislao Vajda. Entre otros, actuaron junto a ella Juan Calvo, Irene Caba, José Isbert, Manolo Morán o Mercedes Vecino. Lupe Sino se codeaba con los mejores actores de la época. En 1948, ya muerto el torero fue contratada para El marqués de Salamanca , que dirigió Edgar Neville y ya no volvió a hacer nada más de importancia. Lupe Sino no alcanzó la fama que buscaba en el cine, y la que tuvo, la encontró a la sombra del hombre al que amó: Manolete.

Manuel vivió aquellos años (de 1943 a 1947) con amargura, pues observaba con dolor cómo su gente rechazaba a la mujer que amaba. Con ella viajó dos temporadas a México, donde vivieron un prolongado y apasionado amor, y junto a ella pasó los momentos más felices de su vida en Fuentelaencina (Guadalajara), donde pasó de descanso casi todo el año 1946. Antoñita Bronchalo Lopesino y sus hermanas nacieron en Sayatón, un pueblecito cercano a Fuentelaencina. No era por tanto mexicana como se ha dicho. En julio de 1947, Manolete volvió al pueblo de su novia. El novio de la niña Bronchalo era especialmente querido en el pueblo. Echaba partidas de frontón, jugaba al fútbol, a las cartas y al dominó en el bar con todos los paisanos. Las hermanas se iban con sus novios a bañarse al río Valdefuentes, donde había una poza de agua clara y un manantial. Manuel guardaba su coche, un Hispano-Suiza impresionante en el corralón de la casa del farmacéutico del pueblo. El torero fue inmensamente feliz esos dos veranos en tierras manchegas, pues encontró el amor y la paz que tanta falta le hacían, ya que la enorme responsabilidad que tuvo con su público le tenía muy cansado. 50 años más tarde, en Fuentelaencina, se organizó una exposición dedicada al torero en el cincuenta aniversario de su muerte.

Al morir Manolete, Lupe Sino podría haber sido la viuda de España, dueña de todo el morbo del mundo, pero en aquella época no valía de nada ser pareja de hecho. Vivir como ellos vivieron era estar en pecado y chocaba con la moral impuesta por la iglesia tras la contienda civil. Lupe vivió unos meses muy duros tras la muerte de su hombre. La situación era muy dolorosa y tras participar en su última película, se marchó a México y allí se casó años más tarde, ironías del destino, con un abogado mexicano llamado Manuel Rodríguez, hombre bien situado y de gran fortuna del que se divorció al poco para volver a España. Lupe murió sola en su casa de Madrid, en septiembre de 1959, de muerte repentina. Si media España lloró cuando murió el hombre de su vida, la muerte de Antoñita Bronchalo pasó desapercibida. Para desgracia de ella, ni siquiera tuvo sitio en el ciclo romancesco de las coplas al torero. Sólo El príncipe gitano en un tango se acordó de ella, en la copla del maestro Juan Solano que decía así: "Manolete, Manolete,/ ya te lo decía yo, / que un torito de miura / iba a ser tu perdición.../ "La novia de Manolete / ya no lleva más collares/ porque Manolete ha muerto/ en la Plaza de Linares".

Envio de noticia

Rellene el siguiente formulario para enviar esta noticia a un amigo por e-mail:

Las noticias más...
Última hora