El sábado pasado, día 20, coincidiendo con la celebración de la VII Feria del Lechón Ibérico de Cardeña, tuvo lugar la presentación de la cofradía del mismo nombre, que tiene como cofrades de honor a los alcaldes de las localidades hermanadas en ediciones anteriores: Montalbán, Montoro, Fuente Palmera y Almodóvar del Río. Este año los pueblos invitados han sido Carcabuey y Lopera. Para acompañar y ofrecer su apoyo, estuvieron también otras asociaciones y cofradías gastronómicas: el Aula del Vino de Córdoba, la Cofradía del Salmorejo Cordobés, que este año está celebrando el décimo aniversario de su fundación, y la Cofradía del Bacalao de Castro del Río.

El acto, conducido por el vicesecretario de la Cofradía del Lechón, Manuel Fernández Romero, fue dinámico, alegre y entrañable, con las intervenciones de los representantes de las cofradías asistentes, la presidenta de la Cofradía del Lechón, María Isabel García Cano, y la alcaldesa de Cardeña, Catalina Barragán Magdaleno. Personalmente, felicito a la nueva cofradía, por la iniciativa y por los objetivos que marca su programa respecto a la divulgación de las bondades de los productos locales y de la propia localidad, ya que Cardeña goza de un privilegiado entorno geográfico de gran importancia ecológica, que ha sido declarado parque natural y que posee los puntos más elevados sobre el nivel del mar de la provincia de Córdoba.

El lechón ibérico de Cardeña fue protagonista absoluto de la feria y de los actos de la cofradía, incluidas, naturalmente, las degustaciones de embutidos y del propio lechón, cuyo éxito no solo depende de su calidad indiscutible, sino de la correcta preparación, para la que se recomienda la famosa doble fritura, es decir, freírlo dos veces. Vaya por delante que para esto, como para todo, hay que tener buena mano y cierta experiencia. El lechón, debidamente troceado -las tajadas más sabrosas son las costillas, aunque ya se sabe que cada cual tiene su gusto- necesita una primera fritura, a fuego medio o suave, que le permita hacerse bien por dentro. La segunda fritura requiere un aceite nuevo, ya que en el primero ha quedado bastante proporción de grasa desprendida por el lechón. Esta vez, tiene que hacerse a fuego fuerte, para que quede dorado y crujiente. Una preparación sencilla para resaltar la calidad del producto. Ya se encargará la cofradía de que este exquisito plato sea tan conocido y reconocido como merece.