El jengibre es un alimento que se ha instaurado en nuestra dieta gracias a sus múltiples beneficios. Es una planta que, al igual que el cardamomo, pertenece a la familia de las zingiberáceas y destaca por su intenso sabor, con un toque fresco y que recuerda a los cítricos y por su fuerte, e incluso picante, olor.

Se ha utilizado durante muchos siglos como medicina natural, sobre todo en el sureste asiático, de donde proviene. No obstante, a día de hoy se puede encontrar en todo el mundo, aunque los principales productores de esta planta siguen siendo asiáticos, puesto que se encuentra en abundancia en India, Nepal, China o Bangladés, por citar algunos ejemplos.

Tiene muchas formas de consumirse, bien sea, seco, fresco o en polvo. Además, el jengibre no solo se emplea en la gastronomía, también en la cosmética. Esto es debido a que, gracias a sus propiedades, ofrece grandes beneficios para la salud, prueba de ello es el milenario uso ya mencionado. Sin duda, su componente principal, y uno de los que le hace tan especial, es el gingerol. El gingerol es un aceite que aporta al jengibre ese sabor picante señalado anteriormente y que, además, aporta cualidades medicinales. Pero este superalimento no solo destaca por contener gingerol. También es rico en calcio, sodio, potasio y fósforo, además de en vitaminas como la B2, B3, B6 y C.

Estos componentes le han hecho ser un alimento muy estudiado. Tanto es así que expertos de la empresa de parafarmacia llamada DosFarma, han descubierto que las principales características que lo hacen tan popular en todo el mundo.

¿Qué beneficios tiene el jengibre?

Se trata de un alimento que ayuda a la hora de reducir los niveles de azúcar en sangre, puesto que, según diversos estudios, aumenta los niveles de insulina y ayuda a reducir los de glucosa. Esto podría ser de gran utilidad para las personas diabéticas, aunque en este sentido, su aplicación está aún en fase de investigación, por lo que hay que consultarlo con el médico antes de consumirlo con este objetivo.

Por el contrario, si lo que se pretende es adelgazar y tener unos hábitos de vida más saludable, antes de nada hay que señalar que no existen recetas ni dietas milagro, aunque sí es cierto que sí hay determinados alimentos o métodos que ayudan en el objetivo. Comenzar una rutina para perder peso suele ser algo difícil y complicado, por lo que es recomendable ser constante y tener paciencia. También hay que tener presente la máxima de que hacer ejercicio es tan necesario como alimentarse bien. De nuevo, esto no se traduce en que, si se hace mucho ejercicio, se pueda descuidar la alimentación. Es en el equilibrio de ambos factores donde se encuentra la clave.

Sin embargo, hay un alimento en concreto que sí o sí se debe quitar de la dieta si se pretende cumplir con los objetivos. Este es el azúcar. Si se logra separar el azúcar de la dieta se pueden perder hasta cinco kilos en solo treinta días. Es aquí donde entra en juego el jengibre, gracias a sus características y cualidades previamente mencionadas.

¿Qué alimentos eliminar?

Ante esta situación en la que se tiene claro que el azúcar es un elemento clave a la hora de ganar o perder peso, surge la duda de cuáles son los alimentos que se deben suprimir de la dieta para perder peso. La respuesta principalmente se encuentra en las bebidas azucaradas, la bollería y los productos de carácter industrial. No obstante, también hay que cuidar la alimentación, prestando especial intención al desayuno, lo que dará resultados sorprendentes en el corto plazo.

Hay que recordar que comer sano no significa comer únicamente ensaladas, ni pasar hambre constantemente. Existen multitud de dietas que ayudan a perder peso además de alimentos bajos en calorías que logran el mismo fin y que son muy útiles para tomar entre comidas.