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Irene Matamoros, hija de Kiko Matamoros, se casa en Lucena: todos los detalles de la boda en Córdoba

Irene Matamoros y Pedro Romero se dieron el "sí, quiero" en el Santuario de la Virgen de Araceli en una ceremonia familiar que atrajo la atención mediática

Imágenes de la boda.

Imágenes de la boda. / CÓRDOBA

La provincia de Córdoba, y en concreto Lucena, ha sido este sábado el escenario de una boda con eco nacional. Irene Matamoros, hija del popular colaborador de televisión Kiko Matamoros, y Pedro Romero se han dado el “sí, quiero” en una ceremonia celebrada en el Santuario de la Virgen de Araceli, un enclave que ha vuelto a situar a la Subbética en el foco mediático por unas horas.

Las imágenes del matrimonio, difundidas en redes socailes por los protagonistas, invitados y medios del corazón, muestran una jornada de llegadas escalonadas, saludos rápidos y cierta discreción alrededor del templo. En muchas de las publiaciones la presencia de Kiko Matamoros, que ejerció de padrino y acompañó a su hija, y que fue uno de los momentos más fotografiados del día para la prensa. Al enlace tampoco faltaron otros miembros de la familia como Laura y Diego Matamoros. Según se observa, la boda, pese ae a la notoriedad del apellido, tuvo un marcado como de corte familiar y sin estridencias.

Los novios llegaron al santuario en un coche clásico y los invitados se alojaron en el Eurostars Palace de la capital.

Imágenes del enlace publicadas en redes sociales.

Imágenes del enlace publicadas en redes sociales. / CÓRDOBA

Reencuentro con Marián Flores

Otro de los detalles que reflejan las fotografías es el reencuentro de Kiko Matamoros con Marián Flores, madre de la novia, una escena que algunos medios han destacado por el simbolismo de ver a ambos progenitores en un mismo acto y en primera línea. Además, la celebración venía precedida por una preboda y por imágenes compartidas en redes que ya apuntaban al ambiente previo en la provincia.

Más allá del foco mediático, las imágenes del enlace han vuelto a poner en primer plano un escenario muy reconocible para la provincia: el Santuario de Araceli como marco de una ceremonia que, por unas horas, convirtió a Lucena en un punto de atención nacional. La estampa repetida en las fotografías —la llegada de los familiares, el acceso al templo, los saludos breves y la salida tras el “sí, quiero”— dibuja una celebración de tono íntimo, con protagonismo para los más cercanos y un entorno que impone por sí solo.

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