Mientras los indignados se echaban ayer a la calle, golpeados por los reveses de una crisis devastadora, el ministro de Economía, Luis de Guindos, observaba impertérrito otro tipo de golpes: los del checo Tomas Berdych y el argentino Juan Carlos Hidalgo, que disputaron ayer las semifinales del Master 1000 de Madrid. Tocado con sombrero blanco, el político compartió los setsen compañía del extenista Manolo Santana.