Si hay un ingrediente básico de la gastronomía mediterránea, ese es el aceite de oliva: pocas recetas no comienzan vertiendo un buen chorro en la olla o sartén y un estupendo sofrito.

Por desgracia, en los últimos años, el precio del 'oro verde' se ha puesto por las nubes: el periodo inflacionista asociado a la guerra de Ucrania y la sequía extrema provocada por el cambio climático que amenaza a la agricultura española han provocado que la oferta baje a mínimos históricos y que, en consecuencia, su precio aumente exponencialmente.

Según los datos del Ministerio de Agricultura, el precio del aceita ha aumentado hasta un 37% batiendo el récord histórico de 9,42€ de media por litro.

Esta situación ha dado lugar a que muchos consumidores busquen otros sustitutos, con un sabor o consistencia parecidos y un precio inferior al que mantiene actualmente el aceite de oliva.

El sustituto barato del aceite de oliva que cada vez compra más gente

Además del aceite de oliva, es común encontrar en las casas mediterráneas el aceite de girasol: un producto más barato, pero nutricionalmente mucho más pobre que se utiliza sobre todo para freir grandes cantidades.

Ante el rechazo a sustituir el aceite de oliva con aceite de girasol, muchas personas se están pasando a una variedad diferente: el aceite de coco. Desde hace meses, este nombre viene sonando por los beneficios asociados a su uso cosmético, pero recientemente también se ha popularizado como un ingrediente más para preparar comidas.

El aceite de coco es un ingrediente versátil en la cocina que ofrece una serie de beneficios. Por ejemplo, cuenta con un llamado "punto de humo" superior a muchos aceites, lo que le permite alcanzar grandes temperaturas sin descomponerse ni producir compuestos nocivos.

En cuanto a su impacto en la salud, se trata de un producto rico en grasas saturadas que según algunos estudios podría tener un impacto neutro o positivo en los niveles de colesterol con respecto a otras grasas saturadas. Además, contiene ácido láurico, asociado con propiedades antibacterianas y antivirales y puede ser beneficioso para la saciedad y la pérdida de peso.

A parte de eso, el aceite de coco tiene una textura sólida a temperatura ambiente: como la manteca o la mantequilla. Esta característica lo hace especialmente útil a la hora de preparar productos horneados, como pasteles y galletas.

El aceite de oliva sigue siendo la mejor opción

Pero más allá del asunto del precio, en términos de impacto en la salud, es mejor cocinar con aceite de oliva. Los expertos señalan que una cucharada de aceite de coco contiene seis veces más grasas saturadas que la misma cantidad de aceite de oliva.

El aceite de oliva es uno de los ingredientes principales de la dieta mediterránea, saludable para el corazón, que contiene beneficiosas grasas polinsaturadas y monoinsaturadas.