Ahora están muy de moda las aspiradoras de escoba e incluso las que funcionan de manera autónoma, mapeando la casa y realizando un recorrido sin que nosotros tengamos que hacer nada.

Estas aspiradoras son caras y gastan energía, que es lo último que necesitamos en este momento con el precio del kW disparado a cualquier hora del día, al que se suma el llamado “tope del gas”.

Así, podemos buscar alternativas más económicas e igual de efectivas, como son una escoba o un cepillo de los de toda la vida y una bolsa con asas de las que nos dan en la compra, en la panadería, etc.

Aprovechamos la ciencia para dejar la casa limpia

El truco aprovecha la ciencia, y consiste en cubrir el cepillo con una bolsa de plástico, anudándola por las asas a este con la idea de que se sujete y no se suelte mientras estamos en plena limpieza.

Al rozar la bolsa contra el suelo la vamos a ir cargando de electricidad estática, así que toda la suciedad se va a ver atraída hacia ella como por arte de magia, pues vamos a ver que los pelos, las pelusas, el polvo, etc., se van pegando a la bolsa sin que tengamos que hacer ningún esfuerzo.

Además, conseguiremos que las pelusas no se adhieran a las cerdas del cepillo, por lo que las vamos a poder sacar y tirar sin estar esparciéndolas por toda la casa la próxima vez que limpiemos.

Hay más trucos caseros con los que limpiar nuestra vivienda

Este no es el único truco casero y lo cierto es que hay algunos más que evitan que tengamos que comprar productos caros, y que no son los mejores para nuestra salud al contener todo tipo de químicos.

Por ejemplo, el vinagre de limpieza es muy efectivo contra la cal y si queremos que los cristales brillen, mientras que con el bicarbonato podemos desatascar el desagüe del fregadero sin echar ningún ácido o producto peligroso que puede llegar a quemar las tuberías.