Haré el viaje pese a los exámenes de enero. Dentro de diez años no me acordaré de la nota, pero sí de este trayecto. Al cambiarme de ropa en Guadix, me pregunto cómo pude dudar si traerme el pantalón largo. Escucho en la radio el anuncio de un partido de fútbol entre el Guadix y el San Pedro, de Tercera División. Si fuera de Guadix iría al fútbol los domingos; en Córdoba ya no voy, pero en los pueblos tiene un encanto especial. Más local, más auténtico. Sería uno de esos fieles que se pasa la vida yendo al campo, con un paquete de pipas y una revista. De todas formas, si trabajara en Guadix viviría en Jerez del Marquesado. Así voy alimentando mis viajes, imaginando vidas en cada pueblo por el que paso. Viviría en la calle Teja y subiría todos los sábados el puerto de La Ragua, 2041 metros de altura. Hay algo que nos lleva a sitios que no dominamos.

Asfalto rajado y nevado de la carretera A-337, en el puerto de La Ragua, provincia de Granada.

Asfalto rajado y nevado de la carretera A-337, en el puerto de La Ragua, provincia de Granada.

Bayárcal es el municipio más alto de Almería. La carta del bar Sol y Nieve está escrita a mano en una hoja diminuta con dos tachones, uno en la carne en salsa y otro en los huevos, que ya no son rellenos. Pido sopa. Está muy buena, le digo a Ana, la cocinera. Se quita mérito. Cuando vienes con frío y hambre, todo está bueno.

Un grupo de amigas pasa el 31 de diciembre del 2018 en Ohanes, en la Alpujarra almeriense.

Un grupo de amigas pasa el 31 de diciembre del 2018 en Ohanes, en la Alpujarra almeriense.

Última vez que rechazo un plato de migas. Última vez que infravaloro el final de etapa. Última queja: al menos podrías haber traído algo de abrigo para los pies. En todos los viajes se me olvida algo.

Hago noche en Beires, alpujarra almeriense, en un alojamiento rural que fue escuela y que debió ser residencia, pero no entraba la ambulancia y se frustró el proyecto. Conchi, Carmina, Loreto y Ana cantan y tocan la guitarra. Vienen de Tenerife, Albacete, Alicante y Valencia. ¡Vino y salud, que belleza sobra! Me levanto una hora más tarde de lo previsto. Acabar el año así debería ser obligatorio.

Paro en el mesón de Ohanes, en cuyas servilletas hay escritas frases. Cojo una: ¿Y si dejas de desearlo y te pones a ello? Me preparo para la última ascensión del año. Puerto de Escúllar. Desde el pueblo, 19 kilómetros. Hasna es la última persona con la que hablo, en el bar Poquito a poco, vacío y oscuro. ¿Tienes algo de comer? No. ¿Y aunque sea un poco de pan con algo? Te puedo hacer lomo. Mientras lo prepara me cuenta que el bar no da ni para gastos, que es de Marruecos, que aquí le llaman Ana porque nadie sabe pronunciar su nombre y que la patria es donde uno está a gusto.

El municipio almeriense de Abla, en la Sierra de los Filabres, desde la carretera AL-5705, dirección Escúllar.

El municipio almeriense de Abla, en la Sierra de los Filabres, desde la carretera AL-5705, dirección Escúllar.

Hago todo el puerto sin camiseta, pese a que es 31 de diciembre, y en la cima, de nuevo a más de dos mil metros, corro por la nieve. Corro ágil y ligero, sintiendo el crujir, el frío en los pies, el sol en la espalda, dejándome hundir, rindiéndome al placer del viaje, a este lugar fronterizo entre Almería y Granada por el que llevo dos horas sin ver pasar a nadie. Desciendo a Baza dejando las huellas de la bicicleta en la nieve, y al llegar a la estación cojo el primer autobús hacia mi pueblo.

-Abuela, hoy he hecho 97 kilómetros.

-¿Y para qué quieres tantos?