ZARAGOZA-HUESCA EN BICI

La incertidumbre

Delphine dejó la ciudad por un pueblo de Huesca para encontrarse con la roca

Delphine, en la tienda de alimentación de Bierge (Huesca) donde trabaja, después de dejar su país, Francia. | JOSÉ JUAN LUQUE

Delphine, en la tienda de alimentación de Bierge (Huesca) donde trabaja, después de dejar su país, Francia. | JOSÉ JUAN LUQUE

José Juan Luque

José Juan Luque

La bici te hace vivir con poco, y a la vez te hace vivir mucho. Una vez que terminas el viaje y empiezas a ojear el cuaderno, percibes realmente la sencillez, la valentía y el poco miedo a la incertidumbre de algunas personas. No es un cuaderno de viaje, sino de filosofía. La que dictan los habitantes de estos pueblos aragoneses que atravieso.

«Compenso la falta de dinero con salud», dice José, de Pintano, 12 habitantes. Arreglando la carretera del puerto de Montecielo descubrió este pueblo y pensó: «¿Pero esto qué es?». Desde el 2015 se encarga de la hospedería municipal. Cerca andan Ángel y Consuelo esperando a la panadera. Antes su calle era un camino de tierra. «Hasta que llegó un alcalde de 20 años y reformó todo el pueblo». Ahora tiene 55 y sigue saliendo elegido. Hizo un frontón cubierto y una piscina. Dani es el socorrista, 47 años. «Soy el más joven del pueblo, aunque ahora ha venido uno de 42 y parece que quiere instalarse». Presume de piscina: «Hasta los de Urriés, que tienen una, vienen a bañarse». A Consuelo le cambia la cara cuando habla del anterior alcalde. «¡Se llevó el ayuntamiento a Undués!». Llega la panadera y le compra dos barras de pan porque hasta el jueves no volverá. «¡Llevaos vosotros también!».

Delphine, con su hijo Amán, de tres años, en Bierge, en la sierra de Guara (Huesca), lugar al que se fueron a vivir en busca de lugares donde escalar, en julio del 2019.

Delphine, con su hijo Amán, de tres años, en Bierge, en la sierra de Guara (Huesca), lugar al que se fueron a vivir en busca de lugares donde escalar, en julio del 2019.

La bici vuelve a la gente generosa. En Molino de Villobas, a la entrada de la sierra de Guara, solo hay una casa. Llamamos y a Victoria no le importa interrumpir su comida para llenarnos los bidones y darnos sombra.

Arriba, Victoria, en Molino Villobas, y poza del río Vero, en Alquézar (Huesca). A la izquierda, picnic en el río Guarga,  bordeando la A-1604, en la sierra de Guara. Las imágenes fueron tomadas en julio del 2019.

A-1604 conecta Molino de Villobas con Boltaña por el puerto de Serrablo, en la sierra de Guara (Huesca).

La carretera A-1604 conecta Molino de Villobas con Boltaña por el puerto de Serrablo, en la sierra de Guara (Huesca).

Poza del río Vero, en Alquézar (Huesca)

Por las montañas de Huesca es fácil encontrar personas que escuchan sus deseos, que se hacen preguntas, que no tienen miedo a la respuesta, que escapan de las ciudades. Delphine es una de ellas: «Su arquitectura cuadrada y alta, el ruido, la gente que corre estresada...». Vivió en Lille, en la Bretaña, en Zaragoza, estudió Filología Hispánica, pero a los 29 años se fue a Bierge, 100 habitantes, con su hijo de tres, Amán, porque añoraba la escalada. «Quería retomar la conexión con la roca después del embarazo». Reconoce que le encanta ver gente y conciertos, pero que necesita estar cerca de la naturaleza. Lleva ya cuatro años en Bierge, trabajando en una tienda de alimentación, y no tiene pensado moverse, por ahora. «Nunca es tarde si lo sientes así». H

La incertidumbre

Victoria, en Molino Villobas

La incertidumbre

A la izquierda, picnic en el río Guarga, bordeando la A-1604, en la sierra de Guara.