Después de la tormenta siempre viene la calma. Y Madonna, antes de su larga, larguísima fiesta de cumpleaños, colgó ayer la foto de un acantilado de Ibiza. "La calma antes de la tormenta", escribió. Luego se metió en la discoteca DC-10 para correrse una juerga --otra más-- con sus amigos y familiares. Un sarao que ya había comenzado días atrás en Cannes y que se prolongó en el establecimiento balear porque había motivo: su 56º aniversario. Aunque, para la ambición rubia, la excusa es lo de menos, porque también estuvo semanas atrás disfrutando de la noche con otras celebridades como Bono, el líder de U2.

Pero en el caso de su cumpleaños (16 de agosto) quiso que todo el mundo se enterara de lo bien que se lo pasó, especialmente en Cannes, ya que dejó testimonio en Instagram. No fallaron ni su familia ni sus amigos. Su hijo pequeño, David Banda, posó ante su cámara vestido de época, igual que Mercy, también adoptada en Malaui.

HIJA Y NOVIO La primogénita, Lourdes León, ukelele en mano, cantó para los invitados con su madre. No faltó, por su puesto, su nuevo novio, también joven, también bailarín, Timor Steffens. Alquiló una mansión e invitó a sus amigos, como Kate Moss y los diseñadores Riccardo Tisci (Givenchy) y los gemelos Dan y Dean Caten (Dsquared). Todos iban disfrazados como en los años 20 del siglo pasado.

La diva bailó en la pista como una clienta más, aunque sus guardaespaldas no le quitaron ojo. Tampoco el resto de clientes, a pesar de que están acostumbrados a bailar junto a estrellas mundiales como Leonardo DiCaprio, Kate Moss, Noel Gallagher... Todos ellos han pasado en las últimas semanas por las fiestas Circo Loco , que llenan cada lunes DC-10 con sus sesiones de música electrónica y underground que ha lanzado las carreras de pinchadiscos. Una fama granjeada en 16 años y que puede calificarse de planetaria, como otras tipo Pachá, Space y Amnesia, pues ha llegado a publicaciones como The New York Times .

Los responsables de la discoteca y de las sesiones Circo Loco , que reúnen a una veintena de pinchadiscos entre las cuatro de la tarde y las cuatro de la madrugada del día siguiente, se mostraron muy celosos de la privacidad de Madonna, prohibiendo al público hacer fotos. Pero ayer ya circulaban unas imágenes de la intérprete en la pista de baile.

De poco sirvieron las medidas de seguridad que se despliegan entorno a ella, propias de un presidente de gobierno. De hecho, su equipo vela por ella hasta el extremo de visitar la discoteca horas antes para saber cómo es el privado que va a ocupar, cuál es el camino al lavabo, con quién se puede cruzar si sale de esa zona... Y no solo el local al que acaba yendo, sino los que descarta, como ocurrió con Space Ibiza el mismo lunes (había avisado a Dita von Teese, que actuaba aquella noche, de que iría a verla). Madonna llegó a DC-10 a las 11 de la noche, y estuvo unas tres horas, disfrutando de la música con su hija adolescente, Lourdes León, que está a punto de cumplir 18 años y apura sus días de vacaciones.