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Reportaje

Danzas y bailes del mundo en la UCO

El Aula de Danza de la Universidad de Córdoba conmemora el día internacional de la disciplina con sendas animaciones de una danza urbana angoleña denominada ‘kuduro’.

Los bailarines Helena Neto y Lipio Domingos están enseñando bailes angoleños en su estancia en la UCO.

Los bailarines Helena Neto y Lipio Domingos están enseñando bailes angoleños en su estancia en la UCO. / CÓRDOBA

Córdoba

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Danza que el Aula de Danza de la Universidad de Córdoba conmemora con dos animaciones de una danza urbana angoleña denominada ‘kuduro’, guiadas por la bailarina angoleña Helena Neto, que se encuentra realizando una residencia artística en la UCO a través de la mencionada Aula de Danza.

Sendas animaciones están abiertas a todo el público interesado y se realizarán a las 14.40 y a las 15.00 horas, respectivamente, en el hall de entrada de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología, que se encuentra, además, en su Semana Cultural.

Tras un breve lapso de tiempo sin actividad, el Aula de Danza ha retomado sus acciones bajo la dirección de la profesora Olga Blanco, quien explica que «la programación se está configurando actualmente para poder vincularla a asignaturas de la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología, que es donde encontramos unas instalaciones idóneas para la danza y su enseñanza y para garantizar el aprovechamiento de esta residencia, por una parte, importante de la comunidad universitaria», señala.

Precisamente, uno de los retos que el Aula de Danza ha tenido desde su reactivación a finales de febrero es que la comunidad universitaria pueda sumarse a las actividades programadas, pues «contamos con un complejo entramado de turnos y la compatibilidad horaria con extensas jornadas académico-laborales no facilitan la asistencia de toda la comunidad universitaria en su conjunto. No obstante, realizaremos actividades en diversos horarios para intentar facilitar la asistencia de las personas interesadas», indica la responsable del Aula quien confía en que «la difusión de las actividades en redes sociales y entre los que ya las han disfrutado contribuyan a la concepción del Aula de Danza como dinamizador social intergeneracional y fuente de bienestar físico-emocional».

Actividades

Desde su reactivación a finales de febrero, el Aula de Danza ha realizado una muestra de ‘kizomba’ -un género musical y un baile que comenzó en Angola en los 70 del pasado siglo- en el Festival de las Aulas Universitarias, que sirvió para presentar el aula y dar inicio a su actividad con un artista de primera línea internacional, el gran maestro de ‘kizomba’, ‘semba’ y otros bailes angoleños Jamaica Negro, que impartió una clase en la Facultad de Ciencias de la Educación y Psicología.

Además de los beneficios físicos, la danza ayuda a la memoria, al bienestar y a la salud mental

A finales de febrero, además, el aula comenzó ‘Los jueves danzantes’, una actividad práctica en la que los participantes se han acercado a los bailes angoleños y que irá descubriendo otros bailes y danzas. Cabe recordar que, para participar en los talleres y cursos que desarrolla el aula no es necesario tener conocimientos previos de danza.

‘Los jueves danzantes’ se han interrumpido para dar comienzo a la residencia artística de una pareja de campeones de bailes angoleños -Helena Neto y Lipio Domingos- que estarán en Córdoba hasta el 20 de mayo. Ya el pasado 22 de abril, y con motivo de la celebración de San Isidoro de Sevilla, esta pareja de baile realizó una demostración de kizomba y semba en la Facultad de Filosofía y Letras para coronar las actividades conmemorativas del día de su patrón.

Beneficios

La danza aporta no pocos beneficios a quienes la practican. «La danza ayuda a la memoria, la concentración, es una herramienta para el bienestar y la salud mental. Al bailar se activa una red de zonas cerebrales que nos permiten la sincronía intracerebral e intercerebral (en la danza en pareja). Además, recientes estudios han demostrado que bailar es fundamental para preservar la salud cerebral, pues permite aumentar el tamaño de áreas clave para la atención, la regulación emocional y el control corporal en el espacio, como la corteza cingulada, la ínsula, el cuerpo calloso y la corteza sensorimotora», explica Blanco.

No acaban ahí sus efectos positivos. «Es un dinamizador social, intergeneracional y una actividad donde se desarrolla o potencia la coordinación y la atención plena», resalta Olga Blanco.

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