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Reportaje

La cultura de la prevención impregna a toda la universidad

En la Universidad de Córdoba, la prevención va más allá del cumplimiento de la normativa. Se trata de garantizar entornos seguros, saludables y sostenibles donde las personas puedan desempeñar su trabajo en las mejores condiciones. El reto es alcanzar también al estudiantado que hace uso de la instalaciones.

Actividad formativa de prevención de riesgos en la Unviersidad de Córdoba.

Actividad formativa de prevención de riesgos en la Unviersidad de Córdoba. / CÓRDOBA

Córdoba

El 28 de abril se celebra el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. La Universidad de Córdoba no es solo un espacio de formación e investigación, sino también un entorno laboral complejo y diverso, en el que desarrollan su actividad cientos de profesionales. Por eso, «la prevención de riesgos laborales es absolutamente esencial», afirma la directora de Prevención de la UCO, María Dolores Redel.

La UCO cuenta con un sistema preventivo «sólido y en constante mejora, articulado a través de diferentes herramientas y servicios, como son el servicio de prevención; protocolos específicos de seguridad, especialmente en laboratorios, talleres e instalaciones técnicas, maternidad, acoso; la vigilancia de la salud, con programas de seguimiento y promoción de hábitos saludables; formación e información, dirigidas a todo el personal para fomentar una cultura preventiva», resalta Redel, quien añade que cuentan a su vez con «planes de emergencia y autoprotección implantados en los distintos centros, así como programas de bienestar y salud que integran la prevención con la promoción de estilos de vida saludables». Junto a todo ello y para lograr una eficaz integración de la prevención en todas las actividades de la Universidad, la UCO cuenta con medio centenar de coordinadores de prevención de riesgos.

Adaptación

La principal dificultad de la PRL en la UCO es la complejidad y diversidad del entorno universitario. No es lo mismo gestionar riesgos en un laboratorio de investigación, en un taller técnico o en un entorno administrativo. Y hay otros retos importantes: la necesidad de adaptar continuamente la prevención a nuevas tecnologías y formas de trabajo; la concienciación, ya que la seguridad depende en gran medida de los hábitos y comportamientos individuales, y la gestión de riesgos emergentes, como los psicosociales o los asociados a la digitalización. Por ello, «apostamos por una visión integral donde la seguridad, la salud y el bienestar formen parte de la cultura organizativa de la UCO», destaca la directora de Prevención.

La directora de prevención de la UCO, María Dolores Redel, remarca que la prevención es esencial.

La directora de prevención de la UCO, María Dolores Redel, remarca que la prevención es esencial. / Chencho Martínez

Para hacer frente a estos retos, la UCO se ha dotado de un Plan de Prevención . «Revisaremos los planes de autoprotección y tenemos diversos protocolos, como el de protección a la maternidad, el de acoso, y la coordinación de actividades empresariales. Por otro lado, la formación es una parte fundamental en prevención de riesgos y realizamos cursos todos los meses de seguridad y salud en el trabajo», indica Redel.

Riesgos cardiovasculares

La adaptación es continua. «En los últimos años estamos observando que los riesgos asociados a la salud cardiovascular y al estrés están adquiriendo un mayor protagonismo», expone la responsable universitaria. En esta línea, recalca que la UCO aborda esta realidad «con un enfoque integral, combinando prevención, formación y capacidad de respuesta inmediata». En este ámbito, «nuestras miras están en potenciar el diseño de espacios saludables, influir en la organización académica o mejorar el clima relacional, de forma que ayudemos a generar condiciones de bienestar. En los últimos años, se han producido avances importantes en los hábitos de salud de los trabajadores gracias a las numerosas actividades programadas. No obstante, estas actividades de bienestar dependen de la motivación y disponibilidad de las personas y, por tanto, de su responsabilidad individual. Ahora, queremos trasladar esta responsabilidad para hacer que el bienestar de los trabajadores sea una responsabilidad institucional de la universidad», hace hincapié Manuel Rich, director General de Salud y Bienestar de la UCO.

Cerebroprotegida

La UCO cuenta con dos certificaciones en materia de cardioprotección, lo que implica que sus campus son espacios cardioprotegidos o zona cardioasegurada. «Esto significa que existe un Desfibrilador Externo Automatizado (DEA) accesible a menos de 3 minutos, garantizando una respuesta rápida ante una parada cardiaca. A ello se suma un esfuerzo continuo en formación, con casi 900 personas formadas y recicladas anualmente en el uso de estos equipos y en técnicas de soporte vital básico», resalta Redel.

Taller formativo en prevención de riesgos a trabajadores de la Universidad de Córdoba.

Taller formativo en prevención de riesgos a trabajadores de la Universidad de Córdoba. / CÓRDOBA

Además, la UCO es la primera universidad cerebroprotegida. «Esto implica que hemos formado a personal de distintos centros y edificios para detectar de forma precoz los síntomas de un ictus y actuar con rapidez, ya que en estos casos el tiempo de respuesta es determinante para minimizar las secuelas», se enorgullece María Dolores Redel.

Los accidentes cardiovasculares están muy relacionados con los riesgos psicosociales. La Universidad está culminando la primera evaluación de riesgos psicosociales de su personal. El subdirector del Servicio de Prevención, Pablo López, indica que, «este documento permitirá conocer con mayor detalle cómo influyen las condiciones de trabajo en el bienestar del personal y servirá de base para definir propuestas concretas orientadas a mejorar aquellas situaciones que puedan generar estrés, sobrecarga o malestar».

El acoso laboral y sexual en el trabajo es uno de los aspectos más despreciables de las relaciones laborales y uno de los principales riesgos psicosociales para las mujeres. López deja claro que la UCO mantiene una posición de «tolerancia cero frente a cualquier forma de acoso laboral o sexual. La prevención y erradicación de estas conductas constituye una prioridad institucional en materia de prevención de riesgos psicosociales y de protección de la dignidad de las personas trabajadoras». «Para ello, la UCO dispone de protocolos específicos de actuación que garantizan una respuesta rápida, rigurosa y eficaz ante cualquier situación que pueda ser comunicada o detectada», señala López, quien recuerda que, asimismo, «se desarrollan acciones continuadas de formación, sensibilización y prevención dirigidas a toda la comunidad universitaria, con el objetivo de consolidar entornos de trabajo seguros, respetuosos e igualitarios». Una buena prevención comienza con una buena evaluación de los puestos de trabajo y la adaptación de los mismos a cada persona.

«Los procedimientos vigentes no sólo garantizan esta adaptación a personas con algún tipo de discapacidad, sino que, además, se evidencian las necesidades de tipo ergonómico de cualquier persona con objeto de las condiciones de trabajo se puedan adecuar a la misma. A este tipo de adaptaciones como, por ejemplo, la selección de sillas con criterios ergonómicos, se añaden las que se puedan producir como consecuencia de alguna limitación por el estado personal, como puede ser la exposición a agentes químicos o biológicos, o limitaciones en cuanto a tareas como el manejo de cargas», explica el jefe de Servicio de Prevención de la UCO, Fernando Palomares.

«La protección de la salud en la UCO se aborda desde un enfoque integral, que va más allá de la prevención clásica y contempla todos aquellos factores que pueden afectar al bienestar de las personas, como la calidad ambiental, los agentes biológicos o los riesgos derivados de la actividad diaria», defiende María Dolores Redel.

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