Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Reportaje

Más vulnerables ante la violencia

La profesora Anabel Alcívar afirma en su tesis doctoral que el alumnado con necesidades especiales o discapacidad tiene entre 1,3 y 1,5 veces más probabilidades de sufrir bullying que el resto de estudiantes

Acoso escolar.

Acoso escolar. / El Periódico

Córdoba

La profesora de la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (Uleam) de Ecuador Anabel Alcívar trabaja en el ámbito de la discapacidad desde hace más de 15 años. «Esa experiencia me permitió ver que, detrás de las barreras visibles, existen otras más sutiles, pero igual de dañinas: el rechazo, la burla o la indiferencia», señala.

Esta experiencia le llevó a dedicar su tesis doctoral al Bullying en estudiantes con necesidades educativas especiales, que «sigue siendo una realidad que muchas veces pasa desapercibida», afirma.

Entre Ecuador y España

«Al conocer al doctor Antonio Rodríguez Hidalgo y su trabajo desde el grupo Laecovi de la Universidad de Córdoba, surgió la posibilidad de investigar este fenómeno desde una perspectiva científica y comparativa entre Ecuador y España», rememora.

Como docente de la Uleam, en las carreras de Educación Especial y Educación Inclusiva, «he encontrado en este proceso doctoral con la UCO un espacio de crecimiento académico y humano que ha consolidado mi compromiso con la inclusión. La investigación no solo amplía el conocimiento, sino que impulsa el cambio. Nuestro propósito es formar profesionales capaces de transformar la escuela en un espacio de respeto, empatía y justicia social», señala.

Anabel Alcívar ha calibrado un modelo sobre el bullying.

Anabel Alcívar ha calibrado un modelo sobre el bullying. / Córdoba

Manifestación del bullying

La tesis de Alcívar se centró en comprender cómo se manifiesta el bullying hacia estudiantes con necesidades educativas especiales o discapacidad y, sobre todo, en cómo medirlo de manera fiable. «Analicé tanto el acoso tradicional como el discriminatorio -aquél motivado por prejuicios hacia la diferencia-, validando un instrumento psicométrico adaptado al contexto latinoamericano. Además, estudié variables psicosociales como la empatía, la autoestima y las habilidades sociales para identificar qué factores pueden proteger o, por el contrario, aumentar el riesgo de involucrarse en el acoso».

Alcívar reconoce que ha encontrado diferencias sustanciales entre España y Ecuador, y aunque «el fenómeno del ‘bullying’ hacia estudiantes con necesidades educativas especiales o discapacidad se manifiesta en ambos países, su dinámica presenta matices culturales importantes», indica.

«En Ecuador, el acoso escolar se ve influido por factores estructurales y contextuales: desigualdades sociales, limitaciones institucionales y una cultura escolar donde las diferencias todavía se viven con cierto estigma. Allí, la empatía afectiva -la capacidad de sentir con el otro- actúa como un factor protector: los adolescentes que muestran mayor sensibilidad emocional tienden a implicarse menos en situaciones de acoso», explica la autora que añade que, en cambio, «en España, la investigación reveló un patrón distinto: la empatía cognitiva, es decir, la comprensión racional de lo que siente el otro, puede incluso asociarse a comportamientos agresivos cuando se utiliza para manipular o controlar emocionalmente a los compañeros. También encontramos que la autoestima opera de forma similar en ambos países: una alta autoestima protege frente al acoso, mientras que el autodesprecio incrementa el riesgo de ser víctima o agresor. Sin embargo, la asertividad y las habilidades sociales mostraron matices culturales. En Ecuador, la falta de estrategias comunicativas incrementa la vulnerabilidad, mientras que en España una asertividad mal gestionada puede transformarse en agresión reactiva».

Estos hallazgos muestran que, más allá de las diferencias contextuales, los factores emocionales y relacionales son claves para comprender y prevenir el acoso. Pero también evidencian que las estrategias educativas deben adaptarse a cada cultura escolar: lo que protege en un entorno puede no tener el mismo efecto en otro.

Conclusiones

«Entre las principales conclusiones, destaco que los estudiantes con NEE o discapacidad están sobrerrepresentados en las dinámicas de acoso: tienen entre 1,3 y 1,5 veces más probabilidades de ser víctimas que sus compañeros sin discapacidad. Además, el ‘bullying’ discriminatorio genera un impacto emocional más severo, porque no solo hiere, sino que denigra la identidad de quien lo sufre», traslada Alcívar, quien incide en que «a nivel metodológico, la validación del instrumento Ebipq-SEND en Ecuador y España abre la puerta a estudios comparativos internacionales con rigor psicométrico equivalente. Finalmente, la investigación confirma que la empatía, la autoestima y las habilidades sociales son factores clave para prevenir y abordar el acoso en entornos inclusivos».

Tracking Pixel Contents