El Centro de Atención Infantil Temprana (CAIT) de la Universidad de Córdoba acaba de renovar la certificación de calidad que ya había conseguido en 2015 y que otorga la Consejería de Salud y Familias a través de la Agencia de Calidad Sanitaria de Andalucía (ACSA), entidad de evaluación y certificación integrada en la Fundación Progreso y Salud, con el nivel Óptimo y un 88% de cumplimiento de los estándares de calidad de la ACSA que evalúan aspectos referidos a la organización de la actividad, la accesibilidad y continuidad de la atención, los derechos de los usuarios o la seguridad de los procesos.

A lo largo del proceso de certificación, el equipo evaluador ha podido comprobar la calidad de los procesos de este CAIT en aspectos como el trabajo con las familias y su satisfacción con el servicio, la implantación de un sistema de gestión de la calidad que permite la evaluación y mejora continua del servicio, y la apuesta por la gestión del conocimiento y la formación de los profesionales.

Inquietud

Aunque pueda sorprender que la Universidad de Córdoba disponga de un Centro de Atención Infantil Temprana, a su directora, Araceli Sánchez Raya, le gusta recordar que «surgió gracias a la conjunción de varios planetas, un grupo de profesores y profesoras de la UCO con inquietudes de aportar el potencial de la transferencia, un Rectorado con visión social, la Delegación de Salud que apostó por incluir a la universidad como una herramienta con capacidad de mejorar las practicas asistenciales. Y así empezamos, en el 2009, con muchísima ilusión por todas las partes y aportando cada parte su granito de arena».

El CAIT de la UCO está conformado por un equipo de diez personas de las que 6 son psicólogas sanitarias, dos logopedas, un fisioterapeuta y una administrativa.

Este equipo profesional atiende a niños y niñas derivados desde del sistema público de Pediatría de los Centros de Salud de Atención Primaria, a través de la UAIT (Unidad de Atención Infantil Temprana) a los CAIT. Algunos de los usuarios son familia de personal de la UCO.

Necesidad

«En la actualidad, se está atendiendo alrededor de 90 niños y niñas con sus familias, aunque solo contamos con 70 plazas concertadas, pero no deja de aumentar la demanda», indica Sánchez

Desde el 2015, cuando comenzaron a usar la base de datos que les diseñó el servicio de informático de la Universidad de Córdoba, el CAIT ha atendido alrededor de 333 niños y niñas. «Desde el 2009, no sabría decir cuántos niños y niñas se han atendido pero podemos decir que hemos administrado 48.060 sesiones», subraya la responsable del servicio.

Trastornos

«Somos un CAIT generalista, así que vemos todo tipo de trastornos del neurodesarrollo, siendo los más frecuentes, autismo, retrasos del desarrollo, diferentes síndromes raros, trastornos del lenguaje y trastornos motores», explica Sánchez.

Como centro de atención infantil temprana generalista, el CAIT cordobés de la UCO tiene entre sus objetivos desarrollar las capacidades de los menores, normalizar el curso del desarrollo en la medida de sus propias características y posibilidades y prevenir la aparición de trastornos secundarios.

Además, buscan favorecer su integración familiar, educativa y social, mejorando su bienestar y ayudándoles a alcanzar el máximo grado de autonomía así como facilitar la adquisición de habilidades adaptativas y contribuir a su desarrollo social, afectivo y emocional, potenciando su autoestima y proporcionándoles un ambiente lo más estimulante y rico posibles.

Servicio, formación e investigación 

El CAIT no solo ofrece un servicio asistencial sino que también ofrece al alumnado de la Universidad la oportunidad de realizar prácticas. 

«Tenemos alumnado de practicas del grado de Psicología, de Fisioterapia, del Máster de Psicología General Sanitaria, distintas becas de personal en formación (Praem, UCO-Diputación, Univergem, etc.) y de programas internacionales como por ejemplo Erasmus+ Traineeship, Preshco…), de la Universidad de Córdoba», explica Araceli Sánchez que indica que «también, según disponibilidad de plazas, hemos tenido alumnado de otras universidades españolas e internacionales». 

Junto a la formación la investigación es «uno de nuestros pilares importantes», reconoce Sánchez quien comenta que están trabajando en cuatro líneas. La primera lleva por título El desarrollo en la primera infancia, sus trayectorias y sus intervenciones, a través del proyecto Dauco: Una herramienta para la evaluación y la intervención en atención temprana.

Otra de las líneas de investigación es Diagnóstico diferencial temprano de niños con TEA (trastorno de espectro del autismo) y TDL (trastorno del desarrollo del lenguaje). Marcadores conductuales basados en la metodología de seguimiento ocular (Eye-Tracking).

Enseñanza estructurada (Teacch): grado de fidelidad en el modelo y su mejora de calidad de vida en niños con TEA es la tercera línea de trabajo mientras que la última versa sobre la Estimulación cognitiva con tecnología multimodal orientada a los trastornos del neurodesarrollo en población infantil.