Hace solo unos días se conocía la lista de los investigadores más influyentes del mundo que ha elaborado por tercera vez la prestigiosa Universidad estadounidense de Stanford. En esta ocasión, la Universidad de Córdoba ha mejorado su presencia respecto a la edición anterior, pasando de 33 a 39 investigadores, en concreto, 28 hombres y 11 mujeres que se sitúan en el top de la investigación mundial en sus respectivas áreas según este ranking elaborado por los profesores Baas, Boyack y Ioannidis, de Elsevier B.V., SciTechStrategies Inc. y la Universidad de Stanford, respectivamente.

Para la confección de este listado se ha utilizado la base de datos Scopus y se ha estudiado una batería de indicadores bibliométricos que miden tanto la carrera investigadora en su conjunto como la situación actual. El estudio analiza a partir de su producción científica, clasificada en 22 grandes áreas y 176 disciplinas, más de 100.000 autores de todo el mundo clasificados por áreas temáticas e incluye un indicador compuesto basado en distintos indicadores bibliométricos teniendo en cuenta la producción científica en distintos periodos, el índice H, citas y posicionamiento de coautoría. Este ranking sintetiza en un único indicador distintos parámetros bibliométricos ponderando estos según el área temática analizada y el comportamiento de las citas y coautorías para confeccionar un ranking mundial de investigadores según disciplinas científicas.

Una característica a destacar de esta nueva edición es que el aumento significativo de los investigadores de la UCO se ha producido en el enfoque dedicado a los últimos datos de investigación del año 2020 donde se ha incrementado de 25 investigadores a 31 y el segundo de 21 a 27.

Tres de los investigadores de la Universidad de Córdoba incluidos en este prestigioso ranking, los profesores Feliciano Priego, Soledad Rubio y Sebastián Ventura, representan la apuesta de la institución universitaria por la investigación de calidad, innovadora y transformadora. Ellos nos dan las claves de la investigación puntera que les ha llevado a ser reconocido entre los mejores del mundo.

Feliciano Priego. CÓRDOBA

METABOLÓMICA

Innovación, calidad y transferencia

Feliciano Priego está especializado en metabolómica, que consiste en el análisis de compuestos químicos de bajo peso molecular presentes en una muestra de origen biológico, sea vegetal, animal o humana. Esta información se traduce en una «huella química» y, «nuestro objetivo es estudiar como cambia esta huella en función de diferentes factores, cambios o estímulos», explica.

«Aparecer por segundo año consecutivo en esa lista es una satisfacción personal y un reconocimiento al trabajo realizado en los últimos años», reconoce y remarca que «este resultado, aunque es personal, se debe a un trabajo en equipo en el que han participado todos los investigadores con los que he colaborado, especialmente, los de mi grupo de investigación».

En su opinión, para que la investigación sea puntera, en primer lugar, «debe ser innovadora en su área y, para ello, es importante revisar todo lo que se publica sobre las líneas de investigación afines e identificar las posibles mejoras que pueden proponerse y sus beneficios. En segundo lugar, la investigación debe ser transferible para que otros grupos puedan hacer uso de ella y darle continuidad, aumentando de forma significativa su impacto. Finalmente, la forma de comunicar es clave. Con la competitividad actual, si una propuesta de artículo es atractiva para el editor y los evaluadores, permitirá diferenciarse de una investigación que no destaque en este aspecto». Esos rasgos están presentes en su trabajo que publican las más importantes revistas. 

Soledad Rubio. CÓRDOBA

QUÍMICA SUPRAMOLECULAR

Hipótesis de trabajo ambiciosas

Soledad Rubio trabaja en el desarrollo de disolventes verdes a través de procedimientos eco-eficientes con el objetivo de proporcionar alternativas sostenibles al uso de disolventes orgánicos derivados del petróleo en procesos químicos. Estos disolventes, denominados supramoleculares (Supras), «permiten el desarrollo de procedimientos innovadores para la detección y cuantificación de contaminantes en muestras de alimentos, medioambientales y biológicas. A nivel industrial, los Supras están siendo muy demandados, dada su inocuidad, para la recuperación de compuestos bioactivos a partir de residuos agroalimentarios y biomasa vegetal, así como para la eliminación de compuestos tóxicos en aguas residuales», explica la investigadora.

«Aunque todas las métricas utilizadas para evaluar el impacto científico tienen deficiencias, son importantes porque aportan visibilidad y reflejan que las investigaciones realizadas son valoradas a nivel internacional», señala y subraya que «más que a nivel personal, es importante para mí el reconocimiento que ello implica a las investigaciones desarrolladas por nuestro grupo de investigación».

«Una investigación puntera debe producir avances en el conocimiento científico y/o la aplicación de este conocimiento. Para ello, las hipótesis de trabajo que se planteen deben ser ambiciosas. Muchas veces los avances obtenidos son mínimos pero constituyen etapas imprescindibles para el progreso científico y sus aplicaciones», recalca. 

Sebastián Ventura.

Sebastián Ventura. CÓRDOBA

INTELIGENCIA ARTIFICIAL

Soluciones rompedoras

Sebastián Ventura investiga en el campo de la inteligencia artificial basada en datos. «Básicamente, se trata de analizar la información de los datos almacenados, y que tienen un origen muy diverso (bases de datos, documentos escritos, sensores, imágenes, pruebas clínicas… incluso la propia Internet) y, a partir de esta información, extraer nuevo conocimiento que puede aplicarse a la resolución de problemas. Dicho de otro modo, se trata de hacer programas de ordenador que sean capaces de realizar una acción compleja, propia de seres inteligentes, como reconocer una cara en una foto, conversar con una persona, diagnosticar una enfermedad o un fallo en una maquinaria, etétera», dice.

Reconoce que «la repercusión internacional es importante, porque indica que se están haciendo las cosas bien, trabajando en temas de interés para la comunidad científica, y superando ciertos estándares de calidad» pero «tampoco hay que deslumbrarse por este tipo de éxitos. Mi grupo es pequeño y tenemos que seguir trabajando muy duro para mantener nuestro estatus. Mantener estos niveles de excelencia es complicado».

Considera que una investigación de calidad «debe abordar retos importantes. La importancia se puede relacionar tanto con la complejidad del problema a resolver como con el impacto que pueda tener su resolución. Por otra parte, es importante que la solución sea competitiva. Es más, si la solución es rompedora, en el sentido de marcar una clara diferencia con todo lo existente, mucho mejor».