El profesor del Área de Máquinas y Motores Térmicos de la Escuela Politécnica Superior de Córdoba (EPSC) Manuel Ruiz de Adana forma parte del Grupo de Trabajo Multidisciplinar (GTM), compuesto por investigadores -entre ellos varios premios nacionales de investigación- que de forma desinteresada asesoran al Ministerio de Ciencia e Innovación y apoya al Gobierno en materias científicas relacionadas con el covid-19.

¿Cuál ha sido su ámbito de trabajo en el marco de este Grupo?

El GTM nos pidió colaboración para elaborar el informe Equipos autónomos para la limpieza del aire y sensores para el control de la transmisión de SARS-CoV-2 por aerosoles. En mi caso me encargué de redactar el documento en la parte de tecnologías de limpieza de aire (LA), acciones de regulación de mercado y seguridad de uso por usuarios de equipos LA. También de revisar toda la bibliografía y normativa y redactar los anexos del documento.

En el informe describen los distintos equipos autónomos para la limpieza del aire. ¿Cuál es el más eficaz y por qué?

Ya está claro que la vía principal de transmisión del virus se produce por vía aérea mediante aerosoles. Las estrategias fundamentales para el control de aerosoles son la ventilación y la filtración de aire. Además existen otras tecnologías de limpieza de aire como ultravioleta UVC y otras. La filtración retiene aerosoles del aire en un filtro, de forma que eliminamos aerosoles del aire, reduciendo el riesgo de contagio por vía aérea. Otras tecnologías como el UVC no eliminan los aerosoles del aire sino que desactivan el virus, de forma que aunque existan aerosoles en el aire, el virus que pudieran contener ha perdido su capacidad infectiva. La filtración del aire mediante filtros HEPA o filtros de muy alta eficacia es la tecnología que recomendamos en el informe. Otras tecnologías que inactivan al virus a través de reacciones químicas generan (o pueden generar) compuestos peligrosos para la salud, por lo que no se aconseja su uso.

¿Cuándo hay que utilizar estos equipos de ventilación?

El orden de las estrategias a aplicar para reducir el riesgo de contagio por vía aérea es, primero, ventilación y, segundo, filtración mediante filtros HEPA o filtros de muy alta eficacia. Con la aplicación adecuada de estas medidas es posible garantizar espacios interiores seguros. Si un local de oficina, un comercio, un aula, un local de restauración tiene una buena ventilación (al menos 12,5 litros por segundo por persona) de aire exterior, se puede considerar bien ventilado y con bajo riesgo de infección por vía aérea. Si no alcanza ese nivel de ventilación y no puede hacerlo mediante la aplicación de medidas de mejora de ventilación natural y/o mecánica debe «compensar» ese problema mediante el uso de equipos limpiadores de aire o purificadores de aire.

¿Este tipo de equipos son eficaces para el control de otro tipo de virus y bacterias?

Los filtros HEPA o filtros de muy alta eficacia permiten retener un porcentaje muy elevado de los aerosoles (y otras partículas) que se encuentran en el aire. Por ejemplo, un filtro HEPA 13 tiene una eficacia del 99,95%. Por lo tanto, la reducción de aerosoles es muy elevada y permite reducir muchísimo el riesgo de contagio por vía aérea.

Además, el GTM también aboga por el uso de sensores para el control de la transmisión del covid. ¿Son eficaces estos sensores para detectar el covid?

Aunque a nivel de investigación ya se han desarrollado algunos biosensores para detectar el covid-19 en aerosoles, no se encuentran disponibles a nivel comercial y se siguen mejorando. Hoy por hoy el sensor que debemos usar es el sensor de CO2. La medida de la concentración de CO2 en aire nos da una idea del nivel de ventilación de un local y además correlaciona en muchos casos con la concentración de aerosoles en aire. El uso de medidores de CO2 en donde pueda existir concentración de personas se debería generalizar. Es más, debería hacerse público para los ocupantes del local o enviando información al móvil. Recordemos que aproximadamente una persona ingiere 1 kg de comida al día, 3 kg de líquido y respira unos 20 kg de aire. Nos preocupamos de la calidad de lo que comemos y bebemos, y nos debería preocupar la calidad del aire que respiramos, tanto en espacios exteriores como interiores, donde permanecemos casi el 90% de nuestra vida.

¿Debemos ir haciéndonos a la idea de instalar este tipo de equipos en cualquier espacio interior?

Siempre que no se garantice la ventilación adecuada, es altamente recomendable el uso de los limpiadores o purificadores de aire. Con ventilación y filtración podemos asegurar ambientes interiores seguros desde el punto de vista de la exposición a patógenos que se transmiten por vía aérea.