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Festejo del Sábado Santo

Triple salida a hombros en Cabra

La terna cortó ocho apéndices, que pudieron ser más si Borja Jiménez no hubiera herrado en demasía en el primero de su lote

La terna saliendo a hombros ayer en Cabra tras el tradicional festejo del Sábado Santo.

La terna saliendo a hombros ayer en Cabra tras el tradicional festejo del Sábado Santo. / RCC

Rafael Cobo

Rafael Cobo

Cabra

Ficha del festejo

Ganado: un toro de Carmen Lorenzo y cinco de El Capea (misma casa ganadera), de aceptable presentación y juego desigual, destacando segundo y sexto, premiados con una vuelta al ruedo .

Sebastián Castella: estocada (oreja); y estocada (una oreja).

Miguel Ángel Perera: estocada (dos orejas); y estoconazo (una oreja tras aviso).

Borja Jiménez: golletazo, estocada y tres descabellos (saludos tras aviso); y estocada (dos orejas y rabo).

Plaza: Cabra. Casi tres cuartos.

Cabra celebraba este sábado su tradicional festejo del Sábado Santo, otro de Gloria, con un gran ambiente en su casi centésimo septuagésimo coso taurino, que registraba casi tres cuartos de entrada y en el que la terna salía a hombros después de cortar ocho apéndices, que pudieron ser más si Borja Jiménez no hubiera herrado en demasía en el primero de su lote.

El rubio diestro de Espartinas fue uno de los protagonistas destacados de la tarde, con dos faenas en las que, como reza el argot, «veía toro por todos lados», demostrando que el puesto que ocupó la pasada campaña no fue una causalidad y lo más importante, que la que acaba de arrancar sigue como un auténtico rayo.

Comenzaba Jiménez saludando con gusto al primero de su lote, para con la muleta, en un artístico trasteo con el que se llevó a su antagonista desde las tablas hasta el mismo centro del ruedo, hilvanar una faena de mucho peso por ambos pitones, destacando varias tandas con la derecha con pases de largo trazo, rematadas con interminables pases de pecho, de pitón a rabo. Pese a que el tendido se mostraba un tanto frío en los compases iniciales, una nueva tanda de derechazos, tras probar por el pitón contrario, comenzó a caldear el ambiente, que rubricó con un toreo de poderío con la derecha en los compases finales de su actuación, que completaba con un ramillete ayudados. Una pena el golletazo previo a la estocada y los tres descabellos, ya que tenía en sus manos los máximos trofeos.

Trasteo de rodillas de Borja Jiménez al sexto de la tarde.

Trasteo de rodillas de Borja Jiménez al sexto de la tarde. / RCC

Con el resto de compañeros con la salida a hombros asegurada, Borja salió a por todo en el que cerraba plaza, un buen un colaborador ejemplar de El Capea, herrado con el número 30 y de nombre Jicarón, al que recibió con una larga cambiada de rodillas y varias verónicas, colocando el toro en el caballo galleando por chicuelinas.

Tras brindar a los más pequeños de la familia de los ganaderos del festejo, Jiménez inició la faena de muleta con un trasteo de rodillas con varios pases a cámara lenta, siguiendo con varias tandas con la derecha a media altura, para cambiar de pitón y dejar unos excelsos naturales, a los que siguieron otras tandas con la derecha, de largo metraje y mucha torería, rematando su actuación con circulares invertidos y un desplante para delirio de los tendidos. El acierto con la espada pusieron en sus manos las dos orejas y el rabo, concediéndose para su antagonista una más que merecida vuelta al ruedo.

Junto a Jiménez, Miguel Ángel Perera no defraudó ayer en Cabra, donde aún se le recuerda por el indulto de Ojerizo, de Luis Algara, el Sábado Santo de 2017. Y parece que el destino, nueve años después, quería que se repitiera la historia, porque desde que saltó al ruedo el primero de su lote, al que saludaba con unas ajustadísimas chicuelinas, todo hacía presagiar que el extremeño quería intentarlo. Buen toro este Jaquetón, herrado con el número 22, al que Perera toreó con mucho poderío por ambos pitones, especialmente por el derecho, en dos tandas iniciales de pases de trazo suave y largo viaje. Una pena que cuando la faena comenzaba tomar cuerpo, bajó considerablemente al cambiar de pitón, pero la experiencia de Perera y su perfecto conocimiento de la casa ganadera a la que pertenecía Jaquetón, hizo que nuevamente con la derecha, su actuación volviera a levantar el vuelo, hasta tal extremo que un sector del público, levemente, pidiera el indulto, que acertadamente el usía no concedió, premiándose al bravo ejemplar de El Capea con una vuelta al ruedo.

Perera toreando al natural al primero de su lote.

Perera toreando al natural al primero de su lote. / RCC

En el segundo de su lote, Perera volvía a demostrar la solvencia que atesora ante un complicado ejemplar, con un molesto cabeceo cuando la muleta tocaba los pitones. Intentó Perera estructurar una faena en la que destacaron los pases de pecho y varios circulares invertidos.

Completaba la terna Sebastián Castella, que ante el que abría plaza, un ejemplar de sosa embestida del hierro de Carmen Lorenzo, lo intentó por ambos pitones, destacando cuando toreó al natural, así como en los adornos con los que completaba las tandas por el pitón derecho. Un tanto frío el francés que, sin embargo, lo intentó en todo momento resultando premiada su actuación con un trofeo, que visto el devenir de la tarde, se antoja como excesivo.

Más solvente estuvo en el segundo de su lote, en una faena que tampoco llegó a romper, pese a dejar dos tandas por el pitón derecho de muchos quilates y en la que nuevamente se mostró excesivamente frío, nada extraño en un matador con una personalidad tan marcada y que ayer en Cabra, por falta de toros que le permitieran desarrollar el toreo que atesora, dejó un extraño sabor de boca. Aún así, el público le concedió una nueva oreja que le servía para acompañar a sus compañeros en la salida a hombros con la que concluía el tradicional y ya clásico en el calendario taurino festejo del Sábado Santo en Cabra.

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