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Diario Córdoba

ENTREVISTA Javier Moreno 'Lagartijo' Novillero, toma la alternativa hoy en Los Califas

«Solo pienso en torear, en la alternativa, no me he planteado más futuro»

Javier Moreno, en el ruedo del coso de Los Califas, ayer, un día antes de tomar la alternativa. ÓSCAR BARRIONUEVO

Javier Moreno Lagartijo (Córdoba, 1992) se queda en el ruedo de Los Califas. Ha terminado la entrevista y la sesión de fotos y permanece junto al tendido 10. Con la mirada perdida en el albero.

¿Por dónde salimos Javier?

No, yo no me voy. Me quedo.

Ah, bueno. Pues muchas gracias por la entrevista y mucha suerte.

Uf. Gracias.

No le sale la voz del cuerpo. Treinta y tres horas después tomará la alternativa con un cartel de lujo. Talavante, de padrino. Roca Rey, de testigo. El listón no puede estar más alto. Poco más de media hora antes de ese suspiro de responsabilidad, esperanza y miedo, Lagartijo responde a las preguntas y soporta la sesión de fotos. El móvil de su mozo de espadas, Pepe Sore, no para de sonar.

Cójalo, si quiere.

No, si ya sé para qué es. Que no tengo vestido, que queda un día para tomar la alternativa y no me han terminado el vestido. Estoy desesperado.

Bueno, mírelo por el lado positivo, mientras piensa en eso no le da vueltas a la cabeza.

Sí, que te lo crees tú eso.

¿Qué está haciendo estos días previos a la alternativa?

Mantener la calma. Estar lo más tranquilo posible. El trabajo está hecho ya desde hace años. Y me he ido a torear al campo. A vivir en el campo. No podría estar encerrado entre cuatro paredes. Y esta tarde (por ayer) me voy otra vez. Vengo de Portugal y me marcho ahora a lo de Miranda Moreno, una familia que me está ayudando mucho.

Su alternativa es de postín.

Es un día bonito, es el sueño de muchos y me considero un afortunado, aunque creo que me lo he ganado. Estoy junto a dos grandes figuras del toreo y eso es una enorme responsabilidad.

Talavante, de reaparición, Roca Rey nunca renuncia a su condición -lo vimos en Madrid-, vaya compromiso…

Va a hacer calor, mucha calor (sonríe de forma irónica). Soy consciente de lo que tengo por delante, porque, además, son toreros que le hacen cosas a los toros que eran impensables hace 10 o 12 años, pero yo tengo mi pelea, que es entregarme y darlo todo.

Su carrera como novillero ha sido a plazos, como por partes, pero al final ha llegado a esta alternativa y Córdoba tendrá un nuevo torero, algo que se antoja fundamental para el futuro de la Fiesta en la capital. ¿Cómo valora su trayectoria? ¿Qué puede aportar?

Al final he salido tres veces por esta puerta grande, en una plaza de primera y si eso fuera en otra plaza o en otro sitio pues las circunstancias serían otras. Yo me siento cordobés y sé que aquí se analiza, se mide, se examina… pero cuando el aficionado cordobés se entrega lo hace sin condiciones. Ahí está la historia de Finito, o los tiempos de Finito y de Chiquilín. Tengo 60 novilladas toreadas desde 2015 y eso me da confianza porque todo lo he hecho por mí mismo. He tenido varias cornadas, porque antes me cogían mucho porque no tenía técnica pero he ido madurando.

Y paró…

Sí, hubo un momento en que tuve que retirarme, pero fue lo mejor porque me hizo reflexionar y cuando he vuelto en tres o cuatro novilladas le he dado la vuelta a la tortilla. Estos parones no son tiempo perdido porque los toreros no somos robots, necesitamos nuestro tiempo y yo dentro del toro y fuera he necesitado ese parón.

¿Qué queda del Javier Moreno a quien instruyó Manolo de la Haba?

Pues queda todo, porque él me enseñó todo, desde coger una muleta hasta muchos valores que me han ayudado en la vida. Entrenábamos una barbaridad, era muy exigente y me decía que no me dejara ganar la pelea y, más allá de la técnica, me inculcó unos valores impresionantes.

Con la cantidad de cosas que hay en la vida para un hombre como usted, ¿compensa ser torero con buena parte de la sociedad de espaldas?

A mí lo que la gente piense me da igual, a mí lo que me gusta es torear. No es que me vean por la calle con la fama o el reconocimiento; eso es para mí muy secundario, no me importa. Lo que me gusta es torear porque más allá de ello soy un chaval normal y mi círculo de amigos me trata como uno más. Mucho de lo que rodea al toreo no me interesa, porque donde me siento torero es en la plaza.

¿Duerme?

No. Nada.

¿Qué va a hacer mañana?

Me estoy quitando de la ciudad en el campo y no sé lo que hacer mañana [por hoy, día de la alternativa]; llegaré al hotel y no sé… quiero que pase el tiempo porque es una sensación bonita pero muy difícil.

Dicen algunos psicólogos que si uno visualiza el éxito, se consigue, que si uno practica la positividad, se alcanza. ¿Se ve por la Puerta Grande?

Sí, me veo, claro; el problema es que también veo otras cosas porque se pasa mucho miedo.

¿Cómo es el vestido?

Me acuerdo que de pequeño veía a Miguel Abellán en esas tardes de blanco y plata en Las Ventas, impoluto, y que luego salía manchado de sangre; esa imagen la tengo y por eso quería que el vestido fuera blanco y plata. Así, será. Si me lo terminan, claro.

Y después de la alternativa…

No miro más allá. El sábado es decisivo y como solo pienso en torear, pues no me he planteado más futuro. Sé que si las cosas salen bien, habrá oportunidades en buenas condiciones, pero el horizonte es el sábado.

Conoce a Roca Rey, coincidió con él en Badajoz y hoy le da la alternativa.

Claro, no le voy a decir que seamos amigos íntimos, pero nos conocemos porque él vino a Badajoz, a la escuela taurina, y yo estaba allí porque estudiaba en Villafranca de los Barros, en el colegio de los Jesuitas. Le agradezco mucho que esté conmigo hoy. Es una gran persona.

Vaya vivero de toreros hay en Badajoz, ¿Qué le falta al Córdoba para tener algo así?

Lo primero es el mérito de Luis Reina como maestro, que fíjese todo lo que ha salido de ahí. Yo puedo contar que me salvó en un tiempo en el que a mí y a otro amigo, José Garrido -torero actual-, nos dio por ir a torear a las ganaderías.

¿A la tapia?

No, que va, al campo, a torear vacas en el campo.

Pero… ¿eso lo puede contar?

Claro, ya ha prescrito. Nos dio por ir a torear a las fincas y nos cogieron, yo me entregué. Y como castigo no toreábamos novilladas. Pero Luis Reina me dio la oportunidad de torear en el campo, en los tentaderos, pese a lo ocurrido, y por eso le estoy muy agradecido.

Vale, sí, y en Córdoba, ¿por qué no pasa eso? ¿por qué no salen toreros?

Porque los ganaderos de Córdoba no se implican, no quieren saber nada. A mí no me han dado ni una vaca para prepararme. Y lo digo claro, excepto en La Castilleja y en Jaralta, los ganaderos de Córdoba han pasado de mí y sin oportunidades en las ganaderías no se puede ser torero. Hay que decirlo claro. Los ganaderos de Córdoba no apuestan por los toreros ni por los aspirantes al toreo cordobeses. A mí, que voy a tomar la alternativa, solo me han dado la tapia. En Badajoz, abres la boca y tienes todas las ganaderías abiertas. Aquí, no. Y por eso no salen toreros.

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