José María Garzón, sevillano de 48 años, podría ser uno de esos ilusionados jóvenes empresarios que te encuentras en un foro de la Universidad de Córdoba o de Fundecor. No responde del todo al canon del taurino y, aunque afirma ser un «loco» del toreo, pretende acabar con el sistema endogámico –y hasta cierto punto corrompido- de la empresa taurina. Abrir las ventanas, modernizar, aplicar criterios de gestión propios del siglo XXI son retos que le provocan no pocos desencuentros con el sector a este ingeniero técnico agrícola que no ejerció y que quedó huérfano en plena adolescencia porque sus padres fallecieron en un accidente de tráfico. En cuanto pudo hizo honor a la afición paterna con una finca de alquiler, donde alojó una punta de vacas adquirida a nombre y hierro de los hermanos Garzón, que no son otros que él y sus hermanos.

Los caminos del toreo son inescrutables y hoy es empresario de una plaza como Córdoba, con más nombre que fondo, con más tendido que gente. Corre el riesgo de Sísifo, y que el logro se le despeñe poco después de alcanzarlo. Más ahora que las alarmas se entremezclan con el optimismo de las vacunas y con un final de un túnel muy oscuro para la tauromaquia. Pero, en la vida, y sobre todo en el toreo, el que no arriesga –y resiste- no gana. Nunca descorre el cerrojo de la puerta grande. Ayer cambió todo, la Junta incrementó el aforo de las plazas de toros, pero no es fácil reorganizar abonos y entradas sueltas en un recinto de más de 14.000 localidades, donde han cambiado las limitaciones. En suma, puede vender más. Lleva 48 horas de infarto y, como Belmonte le dijo a Valle Inclán: «Se hará lo que se pueda».

- Vaya cambio de mano en medio del proceso de venta de entradas. De tenerlo todo vendido el sábado y a poco de completar el domingo a sacar una nueva bolsa de localidades entre hoy y el martes. ¿Cómo lo van a solucionar?

- Poco a poco. Es complicado. Vamos a reagrupar abonados y entradas y se van a sacar a la venta en torno a 300 localidades nuevas a partir de las 20.00 del sábado por internet y el martes en taquilla, pero tenemos que trabajar no digo ya día a día, sino minuto a minuto porque la prioridad es respetar a quienes ya tenían su abono y su entrada, y a partir de ahí trabajar para vender más durante la semana. El cambio que llega con la nueva situación es muy positivo aunque para el caso concreto de Córdoba es un poco tarde, y haremos lo que podamos para adaptarnos a la nueva realidad. Tenemos que cumplir con la norma de asientos vacíos y con el aforo máximo permitido y aquí están los informáticos y el equipo de taquilla trabajando intensamente para poder vender el mayor número de entradas, porque el ambiente y la demanda que tiene la Feria son espectaculares.

- El fin del estado de alarma estaba previsto para el día 9 de mayo desde hace tiempo ¿no esperaban que esto podría ocurrir?

- No. Varios empresarios taurinos como Matilla, Chopera o yo tuvimos una reunión con altos cargos de la Junta, entre los que se encontraba el consejero de Presidencia, Administración Pública e Interior, Elías Bendodo, el pasado 27 de abril y nos dijeron que en ningún caso se producirían cambios a tan corto plazo, sino que sería a partir de junio cuando se tomarían medidas como las que llegan ahora. De haber sabido las circunstancias con las que nos encontramos, que permiten la ampliación del aforo en nivel 2 de alerta sanitara hasta el 50%, se habrían bloqueado ventas en determinados tendidos y hubiéramos actuado de otra manera, pero no sabíamos nada. No obstante considero que el cambio es positivo.

- Como dice, la Feria taurina ha generado muchísima expectación, hay gana de toros después de casi un año de sequía. ¿Cree que se venderá todo para los tres festejos?

- Creo que sí, que se irá vendiendo todo lo que se ponga a la venta porque el interés es elevado. Tenemos que agradecer a los toreros, a los ganaderos y, sobre todo, a los aficionados, su apuesta por Córdoba por encima de cualquier circunstancia porque creo que hacía años que no se vendían, de entrada, más de 2.300 abonos y eso es un logro que demuestra que existe una base, y por ello esperamos que sea una gran Feria.

- El año pasado, Córdoba fue la única plaza de toros de primera categoría que contó con una corrida de toros y este año será la primera en ofrecerla. Por suerte o por desgracia, la pandemia ha situado a Los Califas en un mapa en el que no estaba desde hace años. ¿Cómo lo valora?

- Así es. Creo que debemos sentirnos orgullosos porque la afición y la plaza de Córdoba estaban en un segundo plano y ahora ocupan un lugar de preferencia. Estamos ante una bomba de oxígeno para esta ciudad y su relación con el toreo. Desde el principio, esta empresa ha demostrado su compromiso, pero si queremos conseguir el reto de situar Córdoba en el sitio que le corresponde en la fiesta es cosa de todos, cada uno en su parcela. Esta ciudad debe buena parte de proyección internacional al toreo porque diestros como los cinco califas, en especial Manolete o El Cordobés, y otros toreros le han dado mucho porque han paseado su nombre por todo el mundo.

- ¿Cómo valora el adelanto de fechas a mediados de mayo? ¿Dejará los festejos fuera de la feria si el año que viene hay normalidad?

- Siempre he pensado que era positivo adelantar la feria. Desde el primer día lo dije aunque este año es especial. Pero todo está cambiando mucho y tenemos que ver cómo evoluciona la situación. Queremos además ver la posibilidad de dar algún festejo más este año, tenemos esa ilusión, y ya veremos cómo estamos en 2022, pero la idea es mantener este adelanto.

- En el campo hay muchos toros, ¿cómo es el ganado que viene?

- Está cogido con mucho cariño, las corridas están muy bien presentadas y esperamos que den buen juego porque son ganaderías de garantía. Son toros para plazas como Sevilla. Dios quiera que embistan.

- En general, ¿cómo está el toreo? ¿Cómo está la fiesta después de la crisis tan profunda que ha supuesto el coronavirus ?

- Hemos de tener en cuenta que el toreo cuenta un arraigo cultural tremendo, que es el segundo espectáculo de masas en España y que la gente tiene ganas de toros. La situación no es la mejor pero las raíces, la fuerza y la tradición harán que esto salga adelante.