Ganado: toros de Parladé, bien presentados pero bajos de raza y de nulo juego, aunque el segundo por un momento pareció echarse para adelante; sin embargo, acabó siendo un espejismo.

Diego Urdiales: estocada y descabello (silencio); y estocada (silencio tras aviso).

Matías Tejela: cuatro pinchazos y estocada (silencio); y pinchazo, pinchazo hondo y descabello (silencio).

José Manuel Mas, que tomaba la alternativa: media caída y descabello (silencio); y media (silencio).

Plaza: Madrid, tuvo lleno sin apreturas en tarde de nubes y progresivamente fría.

Una alternativa sin toros no parece que sea tal. Ocurrió con José Manuel Mas, sin opción a nada en tarde tan transcendental para su carrera. Ni siquiera pudo soñar medio muletazo en ninguno de sus ¿toros?. Menuda gamberrada le gastaron a Mas los semovientes de Juan Pedro Domecq, propietario de la ganadería en cuestión. Es el problema de la raza, quede claro. Al de la ceremonia apenas le hicieron pasar por el caballo, y encima no se le dio capa. Pero así y todo se paró enseguida. No hubo forma humana de arrancarle ni media embestida. Frustración grande la de Mas si se tiene en cuenta que con el sexto, otro toro paradísimo, hubo más de lo mismo.

Mas merece otra corrida. El muchacho se ha preparado toda una vida para llegar a este día, y no vale disculparse con él sintiéndolo sin más. Hay que volver a ponerlo en Madrid. Mejor si es en una corrida con tanto ambiente. Y desde luego con toros que no lleven ni una gota de sangre Juan Pedro Domecq.

Es cierto que esta misma ganadería de Parladé lidió en la anterior edición tres toros notables, incluso uno del hierro de Juan Pedro propició también el año pasado aquel arrebato morantista (de Morante) que hizo historia por su mágica intervención con el capote (el toro, sin embargo, se apagó por completo en la muleta). Pero no es de recibo lo que está pasando con estos toros en ferias de tronío y responsabilidad, por ejemplo, Sevilla, donde ya en este 2010 se ha prescindido de ellos tras el rosario de fiascos que venían propiciando.

Urdiales y Tejela, padrino y testigo, respectivamente, de la alternativa, han escapado algo mejor, no obstante, sin poder llegar a concluir nada. El primero de Urdiales salió parado, manso y algo gazapón, y esperando también en banderillas. Lo que se dice un toro con guasa. Pero, lo que son las cosas, parecía que cambiaba en la muleta. De hecho se recreó el torero en dos series a derechas muy templadas, limpias y con cierto aroma. Sin embargo, hasta ahí. No quiso más el animal, ni siquiera aprovechando los viajes a la querencia.

El cuarto se movió más, pero sin clase, rematando los viajes con la cara arriba. Urdiales se marcó un proyecto de "arrimón" que no fue a ninguna parte.

Y Tejela, con un primer toro de escaso recorrido, a pesar de todo firmó los momentos más interesantes de la tarde. A un quite de Urdiales en su turno por dos delantales, otras tantas verónicas y la media, cinco lances muy bonitos, ojo, replicó Tejela por gaoneras de gran enjundia. Pasaje que tuvo continuidad al abrir faena improvisadamente, forzado por la inesperada arrancada del toro antes de brindar. Situación de apuro resuelta con dominio y mucha torería a base de cuatro muletazos por abajo de mucho mando. Hubo pases también muy estimables, pero ya con el toro a menos, hasta acabarse del todo. Y con el quinto, parado de salida, otro aborto de faena.

Vaya tela con los toros de don Juan Pedro Domecq