Ganado: Jandilla. Primero y sexto con el hierro de Vegahermosa. Desiguales.

Juan Serrano ´Finito de Córdoba´: pinchazo y estocada corta (silencio); y estocada casi entera tendida (oreja tras aviso).

David Fandila ´El Fandi´: pinchazo y estocada desprendida (vuelta tras fuerte petición de oreja); y estocada caída y tendida, y descabello (aviso y una oreja).

Alejandro Talavante: tres pinchazos y estocada (silencio tras un aviso); y dos pinchazos, estocada casi entera atravesada y dos descabellos (palmas en la despedida).

Plaza: Alicante, más de media entrada con lleno en sombra. Tarde espléndida.

Las pasiones que levanta El Fandi no tienen nada que ver con las de cualquier otro torero. La gente sigue sus evoluciones en el ruedo con inusual fervor. Torero de masas, sin duda. Y como tal, haga lo que haga cuenta de antemano con ambiente a favor.

La mayoría de los espectadores van a disfrutar de su espectáculo con las banderillas, que incluye carreras en los preparativos, a veces la ejecución de buenos pares, otros no tanto, y los adornos a la salida, apoyándose para todo en unas portentosas facultades. Acostumbra a dar también estimables capotazos, sobre todo largas cambiadas. Aunque con la muleta ya es más difícil que cuaje una faena profunda. Sin embargo, a su manera pega pases que llegan mucho. Así fue la cosa ayer en Alicante.

Y la gente, para qué decir. El público, festivo, sin grandes exigencias artísticas, reivindicó sus gustos a través de un estilo de toreo como el de El Fandi. La forma de pedir las orejas para su ídolo lo dicen todo, con gritos de "tú si que vales" y otros contra el presidente recordándole la madre. No está bien que maltraten al torero y a sus seguidores denegándole la Puerta Grande, con tanto entusiasmo como uno y otros se habían dedicado recíprocamente.

EL CUARTO TORO Claro que una cosa es lo de El Fandi y otra el toreo en sí. Y en este sentido, sin llegar a despeinarse, Finito de Córdoba marcó la diferencia. Un Finito vencido por la desgana en el descastado primero, con el que no se puso ni una sola vez. Pero crecido en todo frente al cuarto, en el planteamiento de faena y en la inspiración.

Respondió el toro con prontitud, queriendo coger la muleta por abajo y repitiendo. Y respondió el torero, con una actitud de entrega poco frecuente en él, y con la calidad que atesora y que ya parecía olvidada. Quede claro que tampoco hubo arrebato que traicionara su corte estilista, pues sencillamente Finito toreó con delicadeza, pureza y sentimiento.

Lo fundamental lo bordó. Estuvo también en detalles muy pintureros. Llegaron a mandarle un aviso antes de montar la espada, señal de que se sentía el hombre a gusto con lo que hacía. El presidente, buen aficionado, le dio la oreja, se notó que de mil amores. Tanta complacencia para Finito como intransigencia para El Fandi.

Talavante, con el peor lote de los desiguales jandillas, en cambio, firmó lo más sincero en la tarde. Lances en el saludo a su primero de mucha categoría. Y en éste mismo, quite por gaoneras, muy quieto y ajustado, aunque faltó limpieza. También le dio fiesta al sexto con el capote a pies juntos. Su primera faena, a pesar de la nula colaboración del toro, tuvo mucha consistencia, por el terreno que pisó y por el aguante que lució.

En el sexto, la misma quietud, valor a raudales y mucha arrogancia. Se llevó una espeluznante voltereta en los primeros compases de faena, pero como si tal. Talavante es valiente de verdad. Honrado a carta cabal. Y cuando se dejan los toros desarrolla un concepto muy bueno. Lástima que bailó con la más fea.