Operación de la Policía

Capturado en la Costa del Sol Manuel Terrén, el traficante español de diamantes de sangre

Operación de la Policía Nacional contra el tráfico de diamantes de sangre

La Policía Nacional detiene en la Costa del Sol a un contrabandista de diamantes de sangre. /

La querella de un esclavo africano de minas de piedras preciosas en Sierra Leona presentada en 2020 ha acabado cuatro años después en Málaga con la detención por la Policía Nacional de Manuel Terrén, lider del tráfico de diamantes de sangre. Es español, llegó a facturar 15 millones de euros con su mercancía ilícita y ahora está encausado como el supuesto diseñador y promotor de una trama empresarial para el blanqueo y tráfico de los diamantes en Europa.

La Policía ha difundido ese sábado la captura de este supuesto criminal internacional, cuyo negocio servía para financiar las actividades del Frente Unificado Revolucionario (RUF en sus siglas en inglés), guerrilla de Sierra Leona que fue una de las más sanguinarias de África y que regentaba explotaciones mineras en Kono y Boedu, territorios bajo su control, empleando a mano de obra civil cautiva para excavar.

Se trata de un avezado conocedor de África y sus tragedias, está próximo a la jubilación, tiene cultura, habilidades sociales, maneja varios idiomas, se sabe bien el mercado de las piedras preciosas... "y es muy improbable que fuera ajeno al dolor y el sufrimiento que estaban detrás de los diamantes que vendía", relata una fuente próxima a la investigación.

La operación permanece abierta, según fuentes policiales, y no se descartan más detenciones en España.

Un hotel en la playa

El área de Crímenes contra la Comunidad Internacional de la Comisaría General de Información de la Policiía Nacional ha llevado las pesquisas en España, que es resultado de otras iniciadas a nivel internacional desde que el esclavo africano hizo su denuncia.

Terrén vivía en Brasil desde 2007, regentando un hotel de playa en el norte del país. Brasil es el destino que probó para irse con lo ganado en la venta de diamantes e iniciar una nueva vida. En ese papel, a medio camino entre el emprendedor turístico y el rentista había puesto punto y aparte a una carrera que inició trabajando en el mercado -legal- de metales, materias primas y piedras preciosas... hasta que vio la posibilidad de dar pelotazos millonarios en Sierra Leona.

Desde el primer trimestre de 2022 le seguía los pasos la policía española. En la Costa del Sol tenía este mercader una lujosa residencia vacacional a la que no iba desde hacía años. La Policía Federal brasileña avisó de que el traficante tomaba un avión con destino a España, y los agentes españoles lo esperaban en el aeropuerto de Málaga este martes. El Juzgado Central de Instrucción 1 de la Audiencia Nacional ha decretado su ingreso en prisión.

Trama empresarial

A lo largo de los años 90, y partiendo que los contactos africanos que había hecho en los inicios de su carrera, Terrén supervisó una red empresarial que servía para certificar como si fueran diamantes legales obtenidos en Liberia las piedras que en realidad habían sido extraidas entre crueles condiciones en plena guerra civil de Sierra Leona, con los trabajadores esclavizados vigilados por implacables niños soldado.

Es muy probable que hombres y mujeres de Europa, Asia y Oriente Medio que luzcan hoy los diamantes que trajo Terrén no sepan la tragedia que representan. Por el continente europeo movía las piedras una de las empresas de la trama, dedicada a la importación desde Liberia. La otra, también firma liberiana, era la dedicada a la minería.

Los diamantes liberianos son de calidad muy inferior a los que Terrén, supuestamente, recibía directamente de generales de la guerrilla de Sierra Leona. Utilizando las dos empresas, bastaba con mezclar unos diamantes con otros y traerlos, ya blanqueados, a Europa.

Financiar la guerra

El ahora detenido participó en varias de esas entregas en Liberia, según la Policía, desplazándose a una de las filiales de su emporio personal. El RUF obtenía de sus tratos con el mercader español fondos millonarios para continuar sus ofensivas militares contra el gobierno legítimo. Ambas partes ganaban: los rebeldes podían prolongar la guerra, y si había más guerra vendrían más diamantes.

Durante once años, Sierra Leona vivió uno de los conflictos civiles más terribles de África. Entre los años 1991 y 2002, la guerra costó la vida a entre 70.000 y 100.000 africanos, y provoó el desplazamiento de 2,6 millones de refugiados.

En los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto ha tenido una directa influencia el tráfico de los diamantes de sangre. El Consejo de Seguridad de la ONU -ha reecordado la Policía este sábado en un comunicado- declaró ilegal el comercio de diamantes que se extraían de vetas controladas por partes de un conflicto armado y con mano de obra esclava.