Prostitución

Liberan a ocho mujeres víctimas de explotación sexual en Valencia

Los arrestados marcaban qué tipo de prácticas sexuales debían realizar sus víctimas, imponiendo sanciones económicas si se negaban y debiendo estar disponibles las 24 horas los siete días de la semana

La Policía Nacional desarticula la banda de explotación sexual.

La Policía Nacional desarticula la banda de explotación sexual. / POLICÍA NACIONAL

Marina Falcó

Un total de ocho mujeres víctimas de una organización criminal dedicada a la explotación sexualhan sido liberadas por la Policía Nacional en las localidades valencianas de Alzira y Xátiva (Valencia). Además, cinco personas han sido detenidas por formar parte de esta banda organizada -cuatro de ellas en Alzira y una en Canals- que captaba a las víctimas a través de anuncios en páginas de contactos con falsas promesas económicas y, aprovechándose de su situación de irregularidad y vulnerabilidad, las sometía a una situación de control casi sin límites.

Tal era el abuso que los arrestados llegaban a imponer a las víctimas qué tipo de prácticas sexuales debían realizar y las sancionaban económicamente si se negaban a acatar las órdenes. Las mujeres tenían que estar disponibles las 24 horas los siete días de la semana.

Las víctimas además vivían hacinadas y tenían que dormir incluso en colchones tirados en el suelo pese a que en los pisos intervenidos por los agentes de Policía Nacional se encontraban dormitorios libres, pero estos eran utilizados para los encuentros sexuales con los puteros.

Engañadas a través de anuncios

La red criminal operaba en territorio nacional y estaba asentada en la provincia de Valencia. Sus integrantes captaban a mujeres que se encontraban en España, la mayoría en situación irregular, a través de anuncios de páginas web de contactos y les ofrecían una “plaza” en casas de citas bajo la promesa de grandes beneficios económicos.

Las mujeres vivían hacinadas porque algunos de los dormitorios de los pisos estaban destinados a los encuentros con puteros

Una vez las mujeres contactaban con los implicados, dada su situación irregular que entrañaba una gran vulnerabilidad económica, social y por ende personal, las distribuían para alojarlas en los dos domicilios que regentaban situados en las localidades de Alzira y Xátiva, en Valencia. Nada más llegar a estos domicilios, los componentes del entramado les imponían condiciones abusivas para ejercer la prostitución.

Precio y prácticas sexuales impuestas por los explotadores

Las víctimas permanecían en pisos de citas en condiciones infrahumanas, a pesar de haber dormitorios libres, tenían que dormir hacinadas en literas y sofás o en colchones directamente en el suelo, con la ropa metida en maletas, sin armarios, ya que las habitaciones estaban destinadas exclusivamente para el ejercicio de la prostitución.

Las características de cada servicio sexual, entre ellas el precio, eran determinadas por los implicados y no por las víctimas, que tenían que estar disponibles las 24 horas los siete días de la semana. Además, debían entregar a sus explotadores la mitad de lo que obtenían por servicio y les aplicaban sanciones económicas si se negaban a realizar determinadas prácticas sexuales u otro tipo de conductas conforme a los deseos de aquéllos.

La líder de la organización les daba instrucciones de cómo atender a los clientes o si estaban maquilladas o vestidas de forma correcta para atenderlos. También fiscalizaba el tiempo empleado en los servicios sexuales y el dinero que obtenían por ello. Se controlaba a las víctimas con cámaras de videovigilancia instaladas en los pisos de citas, de tal modo que captaban todos sus movimientos.

Estaban obligadas a apuntar en un cuaderno junto a su nombre y apodo, con el que ejercían la prostitución, la cantidad de dinero obtenida por cada servicio sexual, la duración del mismo y la sustancia estupefaciente que los clientes adquirían y que debían proporcionarles si lo solicitaban. Se llevaban a cabo así las conocidas como “fiestas blancas”, cuya participación se origina bajo el reclamo de sexo y drogas en el interior de los pisos.

Investigación policial

El operativo ha logrado poner al descubierto una trama criminal cuya actividad delictiva consistía principalmente en explotar sexualmente a mujeres vulnerables económica y personalmente. Los clientes podían abonar la utilización de los servicios sexuales a través de aplicaciones de pago electrónico, ingresando dinero a la cuenta asociada a los teléfonos de los implicados, lo que suponía poder lograr un mayor control de los beneficios obtenidos.

Se ha registrado cuatro pisos en Alzira, Aberic y Xátiva

Durante la operación se ha liberado a ocho víctimas de explotación sexual en Alzira y Xátiva y se ha arrestado a cinco personas en la provincia de Valencia - cuatro en Alzira y uno en Canals- como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, delitos relativos a la prostitución y contra la salud pública.

Se han realizado cuatro registros domiciliarios en los municipios valencianos de Alzira (2), Alberic (1) y en Xátiva (1) en los que se han intervenido 72.025 euros en efectivo, cocaína y marihuana listas para su venta, un ordenador portátil, cuatro teléfonos móviles y documentación relacionada con la investigación.