Estudio científico
El calor extremo dispara las emergencias médicas de personas con demencia y podría acelerar su deterioro cognitivo
Un estudio de casi una década con más de 13.680 pacientes con demencia subraya la urgencia de implementar medidas preventivas contra el calor extremo, sobre todo en el caso de personas mayores y con enfermedades neurodegenerativas

Tres mujeres caminan por Barcelona durante una jornada de calor extremo. / Jordi Otix / EPC
Valentina Raffio
Vivir en situaciones de calor extremo, con temperaturas cada vez más exacerbadas por el cambio climático, ya supone un grave riesgo para la salud. Sobre todo en el caso de colectivos vulnerables como, por ejemplo, las personas mayores con demencia. Un estudio presentado este martes en el Congreso de la Academia Europea de Neurología (EAN) afirma que durante los episodios de altas temperaturas se produce un aumento de hasta el 20% las emergencias médicas que requieren atención inmediata de pacientes con demencia. Ya sea por afecciones relacionadas con su enfermedad o, en general, por problemas de salud. Los expertos afirman que estos datos suponen una llamada de atención para desarrollar más y mejores medidas preventivas frente al calor y, por ejemplo, crear programas específicos para las personas que sufren problemas cognitivos y vivan en stuaciones de aislamiento social.
Los expertos afirman que el calor podría aumentar de forma drástica el estrés fisiológico en organismos ya debilitados y eso, al final, podría derivar en problemas de salud graves
El trabajo, liderado por el Instituo de Ciencias Neurológicas de Bolonia (IRCCS), recoge casi una década de datos de más de 13.680 pacientes con demencia diagnosticada. Según explican los especialistas, por un lado se recopiló la exposición de estas personas a temperaturas extremas y, por otro lado, se analizó su historial de visitas a urgencias entre 2015 y 2024. El resultado, afirman los expertos, es que durante los episodios de calor extremo en los que las temperaturas alcanzaban entre los valores más altos jamás registrados para la época había hasta un 11% más de visitas a urgencias en el conjunto de personas con demencia. En el caso de las personas de entre 70 y 90 años, el estudio apunta a que el riesgo de acabar en urgencias era hasta un 20% mayor tanto en las jornadas de calor extremo como en los tres días posteriores a la exposición.
Impacto del calor extremo
Los científicos apuntan a varias explicaciones posibles para este fenómeno. En primer lugar, tal y como argumenta el doctor Luca Vignatelli, líder del estudio, es posible que el calor aumente de forma drástica el estrés fisiológico en organismos ya debilitados y eso, al final, podría derivar en problemas de salud graves. En segundo lugar, a partir de los datos recopilados en este trabajo, se cree que "las temperaturas extremas podrían acelerar los mecanismos patogénicos neurodegenerativos" y, en cierto modo, hasta acelerar el deterioro cognitivo. Los científicos también apuntan a factores sociales y conductuales que podrían contribuir al empeoramiento de la salud de estas personas. "Es posible que las personas con demencia no adopten conductas protectoras frente al calor porque el deterioro cognitivo reduce su percepción del riesgo", afirma Vignatelli.
El estudio plantea que "las temperaturas extremas podrían acelerar los mecanismos patogénicos neurodegenerativos" y, en cierto modo, hasta acelerar el deterioro cognitivo
Los expertos afirman que el calor extremo se ha convertido ya en un factor clave que "puede acelerar problemas de salud que, de otro modo, se habrían producido más tarde". Y esto, afirman, no solo aumenta las visitas a urgencias de las personas mayores o con enfermedades crónicas sino que, además, también "sobrecarga los sistemas de salud" y eleva las tasas de mortalidad durante los episodios de altas temperaturas. En España, según apuntan varios trabajos, cerca del 95 % de los fallecimientos asociados a las altas temperaturas corresponde a personas mayores de 65 años. En su mayoría, casi el 60%, mujeres mayores.
Los expertos reclaman reforzar las medidas de protección para las personas con demencia durante los episodios de calor, ya que son especialmente vulnerables a las altas temperaturas y, sobre todo, podrían arrastrar daños a largo plazo tras el impacto del calor en su salud cerebral. Para ello, los médicos proponen el despliegue de actuaciones enfocadas a reducir el aislamiento social, facilitar el acceso a refugios climáticos y realizar un seguimiento sanitario proactivo para prevenir complicaciones como la deshidratación o el golpe de calor en pacientes vulnerables. Los expertos también reclaman aprovechar la telemedicina o los servicios de atención a domicilio para garantizar una atención continua y apoyar a pacientes y cuidadores durante los episodios de altas temperaturas.
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Fuente: El Periódico
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