Salud
¿Las alergias alimentarias se curan? Radiografía de un problema cada vez más frecuente
La inmunoterapia oral y algunos fármacos son opciones que la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica utiliza para tratar alergias a alimentos como la leche, el huevo, el pescado, las legumbres, los cereales y los frutos secos.

Los síntomas que provocan las reacciones alérgicas son variados y pueden ir de los leves a los más graves. / ShutterStock
En los últimos años, las alergias alimentarias han dejado de ser una rareza clínica para convertirse en un problema cada vez más extendido entre la población. En la actualidad, entre un 1 y un 3 % de los adultos y entre un 4 y un 6 % de los niños sufre consecuencias adversas por consumir determinados alimentos. Alimentos tan cotidianos como la leche, los huevos o los frutos secos pueden desencadenar reacciones de diversa consideración en las personas alérgicas.
Este aumento no solo ha transformado los hábitos alimenticios de millones de personas o ha obligado a establecer rigurosos protocolos en restaurantes y comedores escolares, sino que también ha puesto sobre la mesa una cuestión trascendental: ¿es posible curar una alergia alimentaria?
Para entender la respuesta, en primer lugar, es necesario conocer qué significa tener alergia a un alimento. Cuando nos referimos a este problema hablamos de una respuesta dañina que se desencadena porque el sistema inmunológico de los pacientes alérgicos reacciona de forma exagerada ante un alimento que debería ser bien tolerado.
No todas las reacciones adversas son alergias; algunas corresponden a intolerancias, que, según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), son más difíciles de caracterizar y pueden estar causadas por componentes no proteicos, como la lactosa. En estos casos, el organismo no asimila correctamente un alimento y provoca síntomas como gases, diarrea o dolor abdominal, pero sin intervención del sistema inmune.
Las alergias alimentarias, en cambio, implican una reacción del sistema inmune y pueden manifestarse incluso al tocar u oler el alimento.

La alergia alimentaria implica una reacción del sistema inmunitario frente a un alimento, mientras que la intolerancia se debe a la incapacidad de digerir o metabolizar ciertos componentes. / ShutterStock
Una de las preguntas que todavía la ciencia no ha resuelto es por qué alguien se vuelve alérgico. Los expertos sí saben que debe haber más de un contacto con la sustancia: tras un reconocimiento anormal, el organismo genera anticuerpos y, en exposiciones posteriores, aparecen los síntomas, explica la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP).
Síntomas de una alergia alimentaria
Los síntomas son variados. Los más frecuentes afectan a la piel, con urticaria, picor o hinchazón. También pueden aparecer molestias digestivas como náuseas o diarrea, y síntomas respiratorios como rinitis o conjuntivitis.
En los casos más graves puede producirse dificultad respiratoria, fatiga o anafilaxia, una reacción potencialmente mortal que requiere atención inmediata. Si se observan síntomas como desvanecimiento, palidez, labios o piel azulada, agotamiento, hinchazón de la lengua o afectación grave respiratoria es necesario inyectar inmediatamente adrenalina.
En ocasiones, los síntomas aparecen poco después de ingerir el alimento, especialmente cuando intervienen anticuerpos IgE. En otros casos, pueden tardar horas o días y afectar principalmente al sistema digestivo.
Mayores alérgenos
Aunque cualquier alimento puede provocar alergia, algunos son más frecuentes. La SEICAP apunta que las diferencias se encuentran según el grupo de edad, la localización geográfica y los hábitos de consumo de los alimentos. En niños destacan alimentos como la leche, el huevo, el pescado, las legumbres, los cereales y los frutos secos.
- Leche: causa síntomas en la piel, aunque también digestivos como vómitos o diarrea. Es importante no confundirla con la intolerancia a la lactosa, que provoca diarrea por la incapacidad de digerir el azúcar de la leche.
- Huevo: se origina por una reacción a proteínas presentes sobre todo en la clara.
- Pescado: los expertos piden prestar atención a productos enriquecidos con omega 3 o grasas de pescado, ya que pueden contener trazas proteicas.
- Legumbres: el cacahuete, que no es un fruto seco sino una legumbre, es una de las principales causas de anafilaxia alimentaria, con mayor riesgo en personas asmáticas. La soja suele provocar reacciones más leves, aunque no siempre.
- Cereales: pese a estar estrechamente vinculados a la enfermedad celíaca, también pueden provocar alergias inmediatas, pero es menos frecuente.
- Frutos secos: tienen un alto riesgo de desencadenar un shock anafiláctico, aunque en casos leves pueden causar náuseas, dolor de cabeza o inflamación de labios y lengua. Incluso un contacto mínimo puede provocar síntomas.
A pesar de que este problema es más frecuente en niños y gente joven, puede aparecer a cualquier edad, desde lactantes hasta personas ancianas. Personas que han consumido un alimento a lo largo de toda su vida pueden en un momento dado comenzar a padecer los síntomas de una reacción alérgica a ese mismo ingrediente.

La leche de vaca, el huevo, los frutos secos, los pescados, los mariscos, las legumbres, los cereales o algunas frutas son alimentos que frecuentemente provocan alergias. / ShutterStock
¿Se pueden curar las alergias alimentarias?
Muchas alergias infantiles desaparecen con el tiempo, especialmente las relacionadas con leche o huevo. Sin embargo, no siempre es fácil saber cuándo se han superado. Para confirmarlo, se utiliza la prueba de exposición oral controlada bajo supervisión médica. “Este test debe realizarse en un centro médico bajo la supervisión de un especialista que recomendará el momento adecuado para realizarla”, señala la SEICAP y añade que deben realizarse incluso cuando los análisis cutáneos den negativo, ya que estos resultados no garantizan completamente la tolerancia.
Mientras la alergia siga activa y no se haya curado, la AESAN recomienda eliminar completamente el alérgeno de la dieta y revisar cuidadosamente los ingredientes. También aconseja extremar la higiene en la cocina y, en los casos graves, disponer siempre de medicación.

La medicina actual busca enfoques activos y personalizados para mejorar la tolerancia del organismo. / ShutterStock
Futuro esperanzador
Durante años, el tratamiento se ha basado en evitar el alimento y actuar en caso de reacción. Actualmente, la medicina avanza hacia enfoques más activos y personalizados que buscan mejorar la tolerancia del organismo.
La Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC) señala que entre las nuevas opciones destaca la inmunoterapia oral, que introduce el alérgeno de forma gradual para reducir la reacción, siempre bajo control médico. También se utilizan fármacos como el omalizumab, que aumentan la tolerancia.
La combinación de estas terapias supone un cambio de enfoque, pasando de evitar el problema a intervenir sobre el sistema inmunitario. La investigación continúa y abre la puerta a tratamientos más precisos en el futuro.
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