Asesinato en Estados Unidos
¿Por qué alguien puede matar a siete hijos? No es locura, es narcisismo y sociopatía
Un experto relata cómo debemos calificar de 'locos' a personas como Shamar Elkins, que mató el domingo a ocho niños en Estados Unidos, siete de ellos hijos suyos
Tres hipótesis pueden servir para analizar el caso: castigar a la madre, considerar que les 'salva' de un mundo cruel o entrar en colapso

Policía de Shreveport, Luisiana (EEUU). / EP
Fidel Masreal
Este fin de semana, la ciudad de Shreveport, en Luisiana, ha quedado conmocionada por un suceso absolutamente fuera de lo imaginable. Un hombre armado mató a ocho niños, siete de ellos eran hijos suyos. El más pequeño, de apenas un año de edad y el mayor tan solo superaba los 14. No solo los mató sino que hirió a otras personas incluidas dos mujeres. La policía abatió al responsable de los crímenes: Shamar Elkins, de 31 años, que tras perpetrar los asesinatos había robado un vehículo y huido. Es un veterano del Ejército, estaba en proceso de separación y había sido detenido por uso ilegal de armas y posesión de arma en zona escolar. Se investiga su salud mental y mensajes que él mismo había escrito en redes sociales.
"Se mezcla un narcisismo extremo con elementos de paranoia y comportamientos sociopáticos en los que el autor cree que tiene derecho a decidir sobre la vida de los otros"
¿Por qué? Es una pregunta que no tendrá nunca respuesta porque Elkins ha fallecido. Se baraja la cuestión de la separación conyugal y de la salud mental. Miguel Perlado, psicólogo clínico, psicoterapeuta, especializado en comportamientos radicales, considera que lo habitual en estos casos es "una combinación de factores". Y subraya de entrada: "La salud mental no es el único factor, esto hay que destacarlo, y distinguir entre un trastorno mental severo y una crisis emocional o una ruptura de la personalidad".
Lo habitual es que no estén locos
Es decir, siguiendo el razonamiento del experto, que lo habitual -y así lo destacan las entidades sociales antiestigma- es que "no estemos hablando de locura, no han perdido la noción de la realidad; solo una minoría actúan así durante un delirio activo, pero no es lo habitual", en palabras del psicoterapeuta. Entonces, ¿de qué estamos hablando?
Perlado habla de tres posibles hipótesis, o de una combinación de las mismas en que "se mezcla un narcisismo extremo con elementos de paranoia y comportamientos sociopáticos en los que el autor cree que tiene derecho a decidir sobre la vida de los otros".
En este caso, además, no se trata de un asesinato múltiple como los que se cometen periódicamente en Estados Unidos en escuelas o centros comerciales, porque en esta ocasión las víctimas son los propios hijos del asesino, además de otro menor.
Primera hipótesis: castigar a la pareja
Una primera posibilidad es que Elkins decidiera actuar así para castigar a su expareja o a su pareja. Se trata, por supuesto, de un razonamiento extraordinariamente primitivo, para el cual hace falta que se produzca "un estado de disociación" similar en cierto modo al que sufren las personas radicalizadas. "El mundo queda dividido -detalla el experto- y el acto se comete en un momento de alienación en el que se considera que la mejor manera de hacer sufrir a la exesposa o a la esposa es así, se disocia el vínculo de los afectos, y es posible que posteriormente se tome conciencia y se acabe decidiendo un suicidio". En este caso no fue así o, al menos, no pudo ser así porque la policía mató al asesino.
Segunda hipótesis: el mesianismo
En ocasiones, estas personalidades tan distorsionadas -como pasa con las sectas- consideran que el mundo es cruel y deciden salvar a la familia de esta existencia, antes de eliminarse a sí mismos para, según este 'razonamiento', dejar de sufrir. "Os quiero sacar del sufrimiento", diría el autor de estas acciones, en palabras de Perlado.
Tercera hipótesis: una explosión
Otra posibilidad -siempre en el terreno de la hipótesis por parte de un profesional- es que el autor haya perdido el control: "Toda su identidad se tambalea y, ante el colapso, prefiere destruir, porque carece de recursos para sostener la situación". El disparador puede ser una situación de violencia doméstica, que incrementa la angustia. El acceso a las armas no ayuda, en este como en tantos otros casos. Normalmente, se va acumulando frustración y rabia de forma silenciosa. Perlado insiste en que la acción final parece una locura pero no es una psicosis, es esta acumulación, este desbordamiento.
Gestionar el duelo: no coagular
A partir de ahora, la comunidad, el entorno familiar, escolar, vecinal, deberá gestionar un duelo especialmente duro, al que se añade no poder ver en un juicio al asesino, no poder decirle nada a la cara. "Tendrá una reverberación traumática, lo sucedido, que dejará a las personas dislocadas, y en este contexto las comunidades han de articular sus recursos para hacer un duelo, en el que la religión puede ayudar a dar un sentido, a apoyar, a establecer una red de contención, además de los apoyos que el ayuntamiento pueda articular, porque es importante que no se quede coagulado, que se pueda hablar al respecto".
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Fuente: El Periódico
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