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Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia

Cristina Arimany: "La ciencia te da una subida de adrenalina tremenda cuando obtienes resultados que confirman tu hipótesis"

Doctora en Biomedicina, forma parte del equipo de Iniciativas Estratégicas en el Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC)

Es también responsable del proyecto Magnet en el IBEC, con el que acercan la ciencia al alumnado del instituto Lluís Vives de Sants, en Barcelona

La investigadora Cristina Arimany, este martes en el IBEC.

La investigadora Cristina Arimany, este martes en el IBEC. / Jordi Otix

Helena López

-¿Por qué cree que las niñas todavía hoy, en 2026, sienten que la ciencia es algo que no va con ellas?

-Por los estereotipos. Porque muchas veces cuando salen científicos en la televisión, son hombres. Además, las niñas se imaginan que para hacer una carrera científica hay que estudiar muchísimo, saber matemáticas, física... y muchas veces piensan que eso es demasiado difícil para ellas.

-No deja de ser sorprendente porque, mirando los datos, las niñas sacan mejores notas que los niños y son más aplicadas. ¿Qué hace que, sacando mejores notas, sigan creyendo que no es para ellas porque 'es difícil'?

"Las niñas llevan incorporado desde pequeñas el síndrome de la impostora"

-Se exigen más, muchas veces. Una niña puede decir "me ha ido fatal el examen, he sacado un 9", mientras un niño puede decir "me ha ido perfecto, he sacado un 7", siendo el mismo examen. A veces es lo que te exiges a ti misma. Y eso muchas veces va con el carácter de la persona. Que también les pasa a algunos chicos, claro, pero les sigue pasando más a las niñas. Pasa lo mismo en las entrevistas de trabajo. Parece que las chicas, si no cumplen todos los requisitos, piensan 'no, no, no me presento a este puesto porque no cumplo todos los requisitos', mientras que los chicos dicen 'va, lo intento'.

-¿El síndrome de la impostora la llevamos incorporado desde bien pequeñas?

-Exacto. No sabría explicarlo, pero lo llevamos incorporado desde niñas.

"Para tener motivación por la ciencia hay que tener curiosidad y hoy en día, con las pantallas, la curiosidad se está perdiendo"

-Cuéntanos un poco su experiencia personal. Entiendo que tampoco tuvo muchos referentes.

-De niña me gustaban muchísimo las matemáticas. Resolver problemas, la lógica… Quería ser profesora de matemáticas. En eso sí tenía referentes, porque hay muchas profesoras. Luego hice bachillerato científico y al estudiar biología me despertó mucha curiosidad entender cómo funciona el cuerpo humano. Creo que la curiosidad es fundamental para ser científica. Mirando opciones, vi la carrera de Bioquímica, que entonces era nueva y solo se podía acceder desde otras carreras: Farmacia, Química o Biología. Elegí Farmacia porque parecía más completa y también porque en casa veían más seguro tener una salida laboral.

-En casa veían una vida más estable trabajando en una farmacia, claro...

-Exacto. Luego hice Bioquímica y ya tenía claro que quería investigar y trabajar en un laboratorio. Contacté con grupos de investigación y un profesor me ofreció hacer el máster y la tesis. Me quedé en la Facultad de Biología de la Universidad de Barcelona. Hice un año de máster y cuatro de tesis, y lo disfruté muchísimo. Si me preguntan si la repetiría, sí. La ciencia te da una subida de adrenalina cuando obtienes resultados que confirman tu hipótesis que no te la dan muchas cosas.

"Una niña puede decir 'me ha ido fatal el examen, he sacado un 9', mientras un niño puede decir 'me ha ido perfecto, he sacado un 7'"

-¿Sobre qué hizo la tesis?

-Trabajé con proteínas de membrana que permiten la entrada de sustancias a las células y con fármacos usados en tratamientos contra ciertos cánceres y el sida. Investigaba qué transportadores necesitaban esos fármacos para entrar en la célula. Si no estaban presentes, el tratamiento no funcionaba. Es parte de la medicina personalizada: analizar genéticamente si un paciente responderá a un tratamiento.

-Entiendo su emoción al ver los resultados.

-Sí, pero para que las niñas tengan esa motivación también tienen que saber que este mundo existe y tener curiosidad. Hoy, con las nuevas tecnologías, a veces se pierde un poco esa curiosidad y eso es un problema.

-Que ChatGPT parezca tener todas las respuestas no ayuda demasiado a fomentar la curiosidad de los niños, no...

-Claro, Google al menos te hacía leer varias páginas. ChatGPT te lo da masticado. Y si la respuesta se la ha inventado, ¡suerte!

La investigador Cristina Arimany, este martes en Barcelona.

La investigador Cristina Arimany, este martes en Barcelona. / Jordi Otix

-Tengo entendido que desde Institut de Bioenginyeria de Catalunya (IBEC) intentan acercar la ciencia a las escuelas precisamente para despertar esa curiosidad.

-Sí, dentro de la estrategia científica del IBEC hacemos actividades educativas para acercar la ciencia a la sociedad.

-¿Ahí entra el proyecto Magnet, con el Instituto Lluís Vives de Sants?

-Sí. Es nuestro segundo proyecto Magnet. Consiste en colaborar con centros educativos con mucha diversidad para acercarles la ciencia. Trabajamos con todos los cursos de ESO. Los de primero y cuarto visitan el IBEC. Los de primero hacen talleres de microscopía y los de cuarto conocen los distintos perfiles profesionales del centro, para desmontar el mito de que solo trabajan doctores e investigadores.

-Cuarto de ESO es un año decisivo para captar vocaciones científicas. Es justo cuando tienen que decidir qué bachillerato cursan.

-Exacto. Y también pueden elegir ciclos formativos técnicos y seguir vinculados a la ciencia.

-¿Notan cambios en los niños cuando pasan por los talleres?

-Sí. Cuando experimentan se motivan mucho más. Por ejemplo, hicimos un taller con un polímero, que es un material que hay dentro de los pañales de los niños que absorbe muchísima agua y al ver como iban tirando agua y esta se absorbía quedaron fascinados.

"Lo importante es que las niñas no piensen que no pueden hacer algo por ser niñas, así que cuanto antes se trabaje, mejor"

-Además, era algo cercano a ellos. Todos hemos llevado pañales.

-También hay niños y niñas que vienen muy motivados de casa. El otro día fui a una escuela y uno de primero ya tenía clarísimo que quería ser científico. Pero a veces hay otras realidades y quizá no tienen referentes ni de hombres ni de mujeres científicas, y es difícil imaginarse un futuro haciendo algo así, porque queda muy lejos de lo que conocen. Si en tu casa todo el mundo ha hecho una carrera universitaria, tu camino va hacia la universidad, pero si nadie ha estudiado, quizá ni siquiera te planteas hacer un ciclo formativo.

-Volviendo al tema de las niñas, más allá de estos proyectos, muy útiles, pero que llegan hasta donde llegan, ¿qué cambios estructurales cree que harían falta?

-Primero, hablar del tema y normalizarlo. Que no haya que buscar mujeres científicas como algo excepcional. Aunque ahora ya hay muchas doctorandas, a medida que aumenta la responsabilidad aparecen menos mujeres: la llamada 'tijera'. No aquí, en el IBEC, en el mundo de la ciencia en general. Hay que facilitar las carreras científicas y dar igualdad de oportunidades, porque la carrera investigadora es muy competitiva y la maternidad sigue afectando más a las mujeres. Hay que visibilizar científicas de forma natural y asegurar participación equilibrada en los actos. En áreas como la salud es más fácil, pero en Física o Tecnología cuesta más encontrar mujeres.

-Dentro de la ciencia, la salud también se asocia a cuidados, tradicionalmente femeninos.

-Lo importante es que las niñas no piensen que no pueden hacer algo por ser niñas. Desde pequeñas se forman esos estereotipos, así que cuanto antes se trabaje, mejor.

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