Fran, agricultor andaluz, sobre la existencia de las uvas sin pepitas: "No es como muchos piensan, no tienen ninguna mutación"
Al igual que las vitaminas 'escapistas' del zumo de naranja, se trata de un gran mito de la alimentación

Fran, agricultor andaluz, sobre las uvas sin pepitas No es como muchos piensan ninguna mutación
El campo de la alimentación está lleno de frases hechas que, a fuerza de repetirse, terminan por convertirse en verdades absolutas. Pero basta rascar un poco para comprobar que muchas no se sostienen. Uno de los ejemplos más claros lo dio hace poco el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, al aclarar que aquello de que “las vitaminas del zumo se van si no te lo bebes rápido” no es más que un mito heredado de generación en generación.
Con las uvas sin pepitas ocurre algo parecido: desde hace años se extiende la idea de que su existencia responde a una manipulación genética o a algún tipo de “mutación artificial”. Pero nada más lejos de la realidad. Quien lo aclara con paciencia es Fran: agricultor andaluz y uno de los impulsores de Masquelechugas, un proyecto ecológico con base en Villanueva del Ariscal dedicado desde 2013 a producir más de treinta variedades de frutas y verduras de temporada.
La explicación natural de un fenómeno cotidiano
Fran lo cuenta de forma sencilla, sin tecnicismos ni misterios: las uvas sin pepitas nacieron de una mutación natural. Una planta, en algún momento, dio un racimo sin semillas. Lo que hicieron los viveristas fue observar esa mutación y reproducirla, cruzando las matas que habían generado uvas sin pepitas con otras que también lo habían hecho: “Así se consigue que la siguiente generación ya no las tenga”.
Insiste en que no tiene nada que ver con los transgénicos y que se trata de un proceso de selección natural asistida por el conocimiento humano, algo que el propio agricultor resume como una manera de “potenciar las mutaciones que nos interesan” dando como resultado un fruto cómodo para el consumo, especialmente entre los más pequeños o para su uso en postres, pero que mantiene intacta su naturaleza.
Agricultura ecológica con raíces andaluzas
Masquelechugas no es solo una explotación agrícola, sino un proyecto que apuesta por la alimentación saludable y responsable. Cada lunes, su equipo recolecta productos ecológicos de temporada que después distribuye directamente a familias que compran online. Su filosofía se resume en cuatro palabras: responsabilidad, confianza, respeto y compromiso.
Bajo esa mirada, su trabajo va más allá de producir verduras y frutas sin químicos: busca acercar el campo a las casas y reivindicar el valor de quienes cultivan la tierra: “Nuestro objetivo es construir un presente y un futuro más sostenible para todos”.
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