Fuegos forestales
Las recetas del rural contra los incendios: más incentivos, más ganaderos y montes mosaico
¿Por qué arde el monte? ¿Qué se puede hacer para mitigar los incendios en los años venideros? Seis expertos con oficios relacionados con la gestión forestal valoran los daños y sus causas, además de lanzar propuestas con su propio criterio

Un incendio forestal en Galicia. / EP
Patricia Casteleiro
Este 2025 esta siendo un año sin parangón en materia de incendios. Ya ardió el 20% de la provincia de Ourense y, en total, se quemaron más de 93 mil hectáreas en Galicia, según los datos de la Xunta. Copernicus lo eleva a 156.444.
Ahora, en lo que llamaron 'desescalada' todavía hay medios sobre el terreno, enfriando y apagando fuegos que llevan activos más de una semana. Durante este proceso también comenzarán a evaluarse los daños, aunque ya fueron muchos los vecinos que se pusieron en contacto con sus seguros para recibir una indemnización por lo perdido.
En este reportaje, seis profesionales de diferentes ámbitos -aunque todos con algo que aportar en materia de incendios- dan su visión del problema. ¿Por qué arde el monte? Varios señalan la falta de gestión forestal, es decir, la acumulación de biomasa que facilita la propagación de las llamas. Otros aseguran que, aunque la prevención es importante, los medios tampoco fueron suficientes. Los que viven en el rural lo atestiguan: no tuvieron ayuda en los momentos más complicados. Galicia cuenta con uno de los dispositivos mejor preparados del Estado, pero desde el gobierno autonómico tuvieron que reclamar insistentemente ayuda al central. Por otra parte, responsables de emergencias aseguran que tenian "lista de espera" de medios gallegos para intervenir, pero que gestionar un exceso de efectivos podría resultar contraproducente.
Hay otro hándicap a mayores: en solo cinco años los brigadistas que aportan las entidades locales descendieron un 25 por ciento, según el Pladiga. A los más jóvenes ya no les interesa tanto pasar las vacaciones afrontando una tarea dura y poco gratificante, por lo que las cuadrillas municipales son cada vez más escuetas.
Para llevar a cabo la idea mayoritaria, una mayor gestión de la masa forestal, en este artículo surgen propuestas variadas. Desde permitir a los ganaderos ocupar mayores superficies a llevar a cabo aquello del "moisaco", una variación de los cultivos sobre terreno para romper la continuidad.
Sin duda, es un cambio complejo, que requiere años de transformación, pero la propuesta es comenzar facilitando trámites administrativos o dando ayudas a aquellos que quieren aportar con sus negocios.
Lo que ya nadie niega es el cambio climático. La sequía, la falta de humedad relativa y el aumento de la temperatura máxima media fueron un catalizador en todos los casos: los que vivieron los fuegos los describen como especialmente virulentos, "volaban por encima de nuestras cabezas", asegura una de las entrevistadas. La velocidad de las llamas no solo quemaba a su paso, sino que dejaba zonas verdes para volver después por los mimos lugares.
Por otro lado, hay zonas con más riesgo, sobre todo en la provincia de Ourense. Las áreas de Valdeorras, Trives, Verín, Viana do Bolo y A Limia acapararon el 25% de todos los fuegos registrados en Galicia. Los encuestados creen que es porque se acumulan grandes 'autovías' de biomasa, donde sin ayuda las administraciones ven complejo intervenir.

Verónica Rodríguez / Campo Galego
La presidenta del colegio de Ingeniería de Montes, Verónica Rodríguez, estudia con atención los factores que afectan a la biomasa, que hacen que se prenda. "Las causas por las que hoy hay incendios forestales no son las mismas que en los años 50. El problema ahora es la falta de gestión forestal a escala paisaje", dice. El exceso de vegetación y el cambio climático (que provoca un aumento claro de las temperaturas) deberían ser, en su opinión, un aliciente para que ocurra un cambio.
¿Cómo se hace? "Estableciendo herramientas de planificación y de gestión del territorio. Fragmentando y dando distintos tipos de usos adaptados a las condiciones climáticas", indica. Para ello, propone aprobar un proyecto al estilo PXOM (Plan Xeral de Ordenación Municipal) pero en el monte, teniendo en cuenta la división por distritos forestales, que comparten características socioeconómicas y geográficas.
"Hay que determinar bien qué usos darle y dar incentivos a aquellos propietarios que realmente gestionan el territorio", propone. Entre otros, menciona exenciones fiscales o incentivos verdes para los titulares que se hagan cargo de los terrenos. ¿Y qué pasa con aquellos que no aparecen?, ¿y con las fincas abandonadas? Rodríguez es consciente de que el registro de la propiedad es escaso en la comunidad: "Eso es un problema, pero hay que llevar a cabo un estudio del mismo muy exhaustivo. La administración tiene herramientas para realizar gestiones donde no aparecen los dueños de fincas", señala la presidente del colegio. Estas casuísticas se acentúan más en provincias como Ourense, pero en cualquier caso la experta habla de un plan a largo plazo, a más de diez años vista.

Raquel Bautista / FDV
La alcaldesa de Petín, Raquel Bautista, lleva ya dos semanas lidiando con los incendios y sus consecuencias. La villa que lidera fue una de las más acechadas por las llamas. La ansiedad por salvar las casas fue primordial y durante su transcurso hasta se produjo la detención de un vecino que hizo un contrafuego para evitar que se quemase una vivienda. Bautista lo defendió hasta que lo pusieron en libertad.
Ahora las cosas están mejor, pero ella asegura que en sus 55 años nunca había vivido nada igual. "Incendios siempre hubo, pero la situación que vivimos el pasado viernes nunca. Ardía por todos los lados, diferentes incendios no relacionados, era una situación extrema en la que no sabías donde acudir. Sacamos a personas de sus casas al límite", recuerda. Explica que si los vecinos no hubiesen salido a hacer frente a las llamas, habría ardido todo, pues durante un buen rato estuvieron solos. "Hubo muchos pueblos a los que no llegó la ayuda", apunta.
"Aquí hay mucho monte, con pino. Las únicas zonas donde paraba era en las huertas, donde estaba más limpio", añade. Esa es quizá la clave de los fuegos para ella. "El gran problema es que hay muchas fincas a nombres de abuelos fallecidos, de personas que ya no viven aquí. Son zonas privadas en las que no podemos limpiar. A veces lo hacemos en algunas porque sabemos que nunca va a aparecer el propietario", cuenta. Según su punto de vista, el problema es que no llegan a todas partes porque son muy numerosas y muy pequeñas. "Quizá necesitamos otro tipo de legislación, alguna medida autonómica para que todo cambie".
"Nosotros enviamos cartas exigiendo limpieza y, aunque la mayoría de la gente cumple, es muy difícil luchar contra el abandono". En su pueblo son muchos los vecinos que optan por arreglar todas las que lindan con sus viviendas, para no permitir que el fuego se adentre en sus propiedades. En un balance inicial las principales afectaciones en Petín fueron varios viñedos. "Al menos se salvaron los vecinos", dice la regidora.

Josefa Álvarez / FDV
Josefa Álvarez, alias 'Morena', es agricultora y viticultora en As Chas (Oímbra), una de las zonas cero de los fuegos. Vivía de las tres hectáreas de viñedos que cuidaba, además de sus frutales, lo que cultivaba en su invernadero y sus 30 ovejas. El fuego se llevó casi todo por delante. El rebaño murió y solo le quedaron unos metros de vid. También perdió un perro y un gato: no pudo encontrarlos durante el transcurso de la tragedia. Todavía no se atrevió a ir a ver la zona donde murieron.
Cree que el problema surge por la falta de cuidados que hay en las aldeas: "Aquí quedamos pocos, la mayoría de la gente se jubila, otros se van y las fincas quedan sin desbrozar", señala como una posible causa de por qué todo se descontroló. Afirma que ellos entran a limpiar en fincas abandonadas en numerosas ocasiones pero, aún así, no es suficiente.
"Mientras, el monte no deja de crecer y el ganado desaparece. Sería una buena medida que nos metiesen vacas y ovejas en la aldea porque se encargarían de desbrozar. Con las 30 ovejas que tenía podía tener todo limpio", cuenta Álvarez. Durante los incendios se sintieron abandonados: "Aquí no vino ni nos avisó nadie. Los fuegos nos saltaron por encima de la cabeza, no nos dio tiempo ni de verlos. No tuvimos ayuda", recuerda. Ahora afronta las pérdidas, emocionales y económicas.
Sus viñedos, que habían sido una herencia de su padre, están casi inservibles. "Con el dinero del seguro recuperaré la mitad de todo lo que me habrían dado solo en un año. No es lo mismo", explica. Para evitar que otros vivan lo mismo insta a proteger a los que se interesan por el rural: "¿Cómo vamos a convencer a los jóvenes de que vengan si ven que les puede pasar esto?"

José Ramón González / FDV
"El monte arde porque está abandonado. Hay una continuidad que permite la propagación", dice tajantemente José Ramón González, ganadero en Castromil (A Mezquita), una zona de incendios recurrentes. "Con la falta de superficie agraria útil es como se generan los incendios grandes, es la clave", asegura.
González y su hermano pasaron los días de fuegos tratando de contener las llamas, para que no pasasen más allá de la frontera, a Zamora. No tuvieron descanso, pero salvaron al ganado. Se perdió pasto, se dañaron estructuras, cierres y comederos, además de la comida que tenían almacenada para el invierno. "Ahora solo nos queda para tres o cuatro meses y tenemos que estudiar como sacar los animales a pastar porque está todo quemado", lamenta.
En su opinión, quien prende el monte es "un delincuente", pero no es el mayor problema. "Hay que estudiar por qué un fuego que empieza un martes en A Mezquita arrasa durante ocho días con todo. Hay que ver por qué toda la prevención que se hizo el resto del año no funcionó", señala. "Ya está bien de buscar tanto al pirómano, que lo haga la Guardia Civil, pero vamos mal como nos centremos solo en eso", añade.
Para él, romper la continuidad de la masa forestal es la vía a seguir, dando a los ganaderos zonas estratégicas para actuar. "Nosotros no solo hacemos la función de producir alimentos, también gestionamos el monte. Si nos ayudan garantizamos que vamos a mantener una zona libre de problemas", cree. A Mezquita, de donde es él, es una de las zonas que más arde cada año. ¿Por qué? Porque está más abandonada que otras, asegura. "Hay algo que podemos hacer ya, que son las quemas controladas. Eso y darnos a gestionar zonas que no lo están", concluye.

Iván Pérez / FDV
Iván Pérez es bombero para la Brif Laza, pero además está formado en Ciencias Ambientales y tiene un canal de divulgación, Savia Nova, en el que habla de la idiosincrasia del fuego y la ordenación del monte. Cree que los incendios se producen por causas muy numerosas, pero la clave para el es qué se hace una vez prendida la llama. Sobre todo ahora, que son más virulentos.
Explica que, aunque hay ciclos de incendios de alrededor de cinco años e influyen las condiciones meteorológicas, se producen también por negligencias o accidentes como las frenadas del tren en Ourense. También se inician con una causa detrás, por intereses, para mover a animales de unos cotos de caza a otros, por rencillas vecinales o a través de pirómanos. "El problema al que nos enfrentamos ahora es que estos grandes incendios generan una cantidad de partículas que pueden proyectarse a kilómetros de distancia. Incluso con cortezas de pino de hasta 15 centímetros de grosor", afirma.
"Si sopla el viento en una zona seca, prende", añade. El contagio se produce más efectivamente si además (como ocurrió) hay sequía, viento y falta de humedad. "Hablamos de incendios de tal magnitud que incluso provocan tormentas que inician nuevos incendios", señala. ¿Cómo hacerles frente? El capataz dice que la clave está en que las administraciones apuesten por políticas de fijación de la población en el rural. También fomentar las agrupaciones forestales, cohesionarlas empleando la legislación. Todo para crear un entorno diversificado y con nuevos proyectos. "Vemos gente joven intentando hacer proyectos de este tipo y no les resulta fácil integrarse", dice.
"También dan subsidios para plantar, por ejemplo, arándanos, y luego los compramos en el extranjero porque los costos son mucho más bajos. Luego pagamos la diferencia, lo que ahorramos comprando productos importados, con extintores. Por haber abandonado el campo", concluye.

Manuel Sanmamed / FDV
El presidente de la Comunidade de Montes Montemaior de Verín, Manuel Sanmamed, tiene experiencia como bombero forestal además de ser administrador de montes. Conoce el fuego. Durante los incendios que asolaron Verín tuvieron la mala fortuna de perder la cara más visible de Montemaior, la Garganta do Pozo do Demo.
También se quedaron sin dos pinares, uno de ellos con alto valor ecológico por su variedad de especies. Y no tenían su perímetro descuidado. "En los últimos tres años, entre subsidios y nuestra propia limpieza, nos fue bien. De hecho, tardó cuatro días en quemarse. Contuvimos el fuego durante tres días", indica. Los desbroces preventivos que se habían hecho (el combustible que se quitó) ayudaron mucho. Pero faltaron medios, dice Sanmamed. "El fuego, que había sido extinguido por el arbusto, se reavivó por la mañana. Terminó ardiendo. Fue por inacción", apunta.
Durante las labores solo tuvieron disponible una motobomba , poco más. ¿Cómo evitarlo? Sanmamed asegura que el concepto de "bosque mosaico" es una utopía: "La prevención es muy importante, pero no suficiente. En Galicia, es imposible tener un huerto variado. Nuestra tierra es muy fértil y siempre tendremos malas hierbas", dice. Los medios son, en su opinión, fundamentales. También mejorar la coordinación entre los diferentes cuerpos. "Si hubieran extinguido esos incendios más viables, quizá se habría evitado este desastre".
Ahora tendrán que recuperarse del desastre como puedan, pero por lo pronto se quedarán sin la Copa de España de Descenso, la más importante del país y la única competición internacional que tenían en Verín. "Resultó mortalmente herido. Entiendo que hubo personas amenazadas, pero este incendio estuvo inerte durante tres días; con una mejor organización, no se habría reavivado", señala el presidente.
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