CONTRACORRIENTE

Alessandro Barbero rescata al Dante humanista

«En esa época los hombres se enamoraban pero no necesariamente se casaban», explica el historiador

Alessandro Barbero rescata al Dante humanista.

Alessandro Barbero rescata al Dante humanista. / ALEJANDRO GARCÍA/EFE

José Oliva (Efe)

Alessandro Barbero aporta su visión de historiador en una biografía de Dante Alighieri en la que rompe «el cliché de un hombre huraño, aislado y austero» para presentar a alguien que «participó de la política, combatió en guerras y se avergonzaba de sus orígenes».

Aunque hay muchas biografías del poeta italiano, en Dante (Acantilado) Barbero se aleja de los estudiosos de la literatura para dar «el punto de vista del historiador, que se fija en la posición social de Dante, dentro de una sociedad compleja, que sirve para entender de dónde viene, que era hijo de una familia de comerciantes y prestamistas, de la que se avergüenza hasta el punto de que casi nunca habla de su padre», explica en una entrevista con EFE.

Siempre ha odiado el retrato que se ha hecho de Dante, señala Barbero, «con esa cara de enfadado, mirando con desdén a los demás, hostil, criticón, austero». En cambio, en su mente tenía una imagen de Dante como «ser humano, con todos sus defectos, que vivió plenamente en su época con los valores de entonces, se enamoró, se casó, tuvo hijos, intentó colocarlos a la manera de entonces».

"Dante fue un ser humano que, con todos sus defectos, vivió plenamente con los valores de su época; se enamoró, se casó y tuvo hijos"

El Dante más guerrero

Una de las novedades de esta obra es que revela la participación de Dante en las guerras de su época, que «sin ser caballero, combate a caballo, lo mismo que San Francisco, que también era hijo de mercaderes y soñaba, como Dante, con ser un caballero».

Atribuye a Boccaccio, autor de una de las primeras biografías de Dante, el «exceso de romanticismo» que le da al amor platónico de Beatrice: «En esa época los hombres vivían la contradicción de que se enamoraban pero no necesariamente se casaban con esos amores, porque el matrimonio era un acuerdo familiar y eso explica porque en la Edad Media los hombres siempre estaban enamorados de las mujeres de otros».

Dante, continúa Barbero, se enamora de Beatrice, pero ella muere muy joven estando ya casada con un banquero, y posteriormente Dante se casa con Gemma, con la que tiene tres hijos y dos hijas al menos. Desde un punto de vista social, remarca el autor, Dante, que era hijo de hombres de negocios, modestos, pero que le permitieron vivir bien, fue «el primero de su familia que no trabaja» y acaba siendo «el primer representante de los hijos de mercaderes que quieren algo más, que participan en la vida política de Florencia».

Cuando marcha al exilio Dante ya no tiene que fingir que tiene esos valores cercanos al pueblo: «En el Paraíso alardea de que había sido caballero, y lo más probable es que se lo inventara o se lo contarán de niño, pero su padre no era noble y para hacer política en Florencia no era ventajoso tener orígenes nobles».

Para el biógrafo es absurdo imaginar a Dante sin contradicciones, sin matices, pues los tenía, comenzando por que «era de origen mercader pero aspiraba a ser noble». Políticamente, Dante era partidario de «una política menos dura contra la nobleza», lo que le situaría en un marco «centrista».

"Fue un mercader que aspiraba a ser noble y partidario de una política centrista para la época"

En la vida de Alighieri permanecen «grandes lagunas, sobre todo, de su época del exilio», señala Barbero. «No sabemos bien dónde estaba en cada momento Dante, aunque eso tampoco es importante, porque viajó mucho; no se sabe si fue a la Sorbona en París, como dice Boccaccio; y tampoco se sabe cómo combinaba la vida política con la de escritor, cuándo trabajaba, cómo, si lo hacía de memoria, si tomaba apuntes; y la gran dificultad es que solo se conservan sus cartas oficiales, pero no la correspondencia privada».

En esas cartas políticas aflora, a decir de Barbero, «un apasionado de la política, que escribe auténticos manifiestos, que critica a los florentinos que no quieren someterse al emperador Enrique VII». Como historiador, a Barbero le resulta difícil explicar por qué la Divina Comedia figura entre los grandes libros de la humanidad, pero sí puede dar cuenta del éxito que tuvo su obra: «se sabe que seis años antes de la muerte de Dante ya aparecen cartas ensalzando el ‘Infierno’, que otros poetas citan versos del Purgatorio, que su fama se extiende por el Reino Unido y que las primeras traducciones se hacen en castellano y catalán en el siglo XV».

Por su interés en las relaciones humanas y jurídicas, en su próxima investigación se centrará en el Valle de Aosta, que «tiene una documentación riquísima y es lo suficientemente pequeña para estudiar lo que pasó en la Edad Media en esa zona».