Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP Luis Bárcenas, ha rechazado declarar en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados sobre la operación Kitchen para evitar "perjudicar el procedimiento judicial", pero sí ha reconocido que en aquellos años sintió "miedo" por su vida y por la de su familia.

Iglesias ha comparecido en la comisión por videoconferencia, acompañada de su abogada, desde la prisión de Alcalá-Meco en la que se encuentra cumpliendo condena de casi 13 años por la primera época de la trama Gürtel.

Al inicio de su intervención ha indicado que, a pesar de ser "una víctima" de la operación parapolicial investigada en la Audiencia Nacional, no iba a declarar al tratarse de "causa judicializada" en la que hay "una parte secreta y que se sigue investigando".

Siguiendo el consejo de sus abogados, ha declinado contestar a las preguntas de los grupos parlamentarios para "no perjudicar el procedimiento judicial", en el que se encuentra personada como perjudicada, ni a las "personas investigadas".

"Soy la primera interesada en que se sepa la verdad de este caso. Soy una víctima junto a mi familia, que hemos sido muy perjudicados, hemos vivido una situación muy dura", ha añadido.

Así, a preguntas de la diputada socialista Andrea Fernández, la primera en interrogar a la mujer del extesorero popular, que, entre otras cuestiones, ha tratado de preguntarle por el asalto de un falso cura en su vivienda, la mujer del extesorero ha indicado que lo "siente" y que le gustaría "poder relatar" todo lo que su familia ha "sufrido", pero que no podía.

"No me gusta esta postura, pero evidentemente sigo el consejo que me han dado y lo tengo que hacer --ha señalado--. Lo único que puedo decir es que fueron tan graves que hubo un juicio y ese señor fue condenado a 22 años de cárcel, pero los medios le quitaron importancia porque era la familia de Luis Bárcenas".

Iglesias tampoco ha contestado a la mayoría de las preguntas formuladas sobre el que fuera el chófer de la familia, Sergio Ríos, quien está siendo investigado por su participación en la operación tras ser captado como confidente policial. Sí ha confirmado que tenían confianza en él y que de hecho tenía las llaves de su casa "y podía hacer uso de ellas".

Aún así, ha señalado que en ese momento tampoco fue consciente de si estaba siendo objeto de vigilancia. Preguntada por la diputada socialista si sintió "miedo" en algún momento por su propia integridad o la de algún miembro de su familia, como su hijo o su marido, Iglesias ha contestado: "Por supuesto que sí".

"Fueron momentos, meses y años en los que he vivido de una manera bastante complicada pero no sabría decir si observada, vigilada", ha destacado posteriormente durante el turno de preguntas de la diputada de ERC Pilar Vallugera.

Asimismo, ha admitido que supo que Sergio Ríos tuvo un arma, pero ha declinado contestar a en qué momento se enteró de ello. "No debo contestar", ha dicho.

"El PP no ordenó nada"

Por su parte, el exdirector adjunto de la Policía Nacional Eugenio Pino, jefe operativo del cuerpo y una de las piezas claves de la llamada operación Kitchen, ha negado que existiese ese u otros operativos como la 'operación Cataluña' y ha asegurado que el Gobierno del PP no ordenó "nada" relacionado con ellos.

El antiguo mando policial ha comparecido este jueves en la comisión parlamentaria sobre esta operación Kitchen, presuntamente urdida en 2013 desde el Ministerio del Interior para vigilar a la familia del extesorero del PP Luis Bárcenas en busca de documentos sensibles para el partido.

El expolicía Pino asegura que lo haría "todo" por España, incluso lo que estuviera fuera de la ley Agencia ATLAS | EFE

Y aunque Pino, investigado por estos hechos en la Audiencia Nacional, ha dejado claro desde el principio que no contestaría a ninguna de las preguntas de los portavoces -"ni a un saludo", ha dicho-, finalmente ha acabado pronunciándose sobre este presunto operativo parapolicial, si bien lo ha hecho para negar su existencia. "No nos ordenaron nada por parte del Gobierno de entonces ni de la Kitchen ni de Cataluña", ha indicado a preguntas del diputado de EH Bildu Jon Iñarritu, que ha sido el que ha corrido más suerte y quien más palabras ha sacado a Pino.

El exDAO, que ha acabado reconociendo que se ha "pasado un pelín" con sus afirmaciones, ha explicado que, al ver que en la prensa se hablaba de esa supuesta operación Kitchen, preguntó al excomisario José Villarejo: "Me dijo: 'alguna cosa hay que decir'". Éstas han sido las únicas explicaciones que ha dado Eugenio Pino a los portavoces, pese al empeño de algunos, que le seguían dirigiendo preguntas con el objetivo de discernir si, como ha declarado ante la Audiencia Nacional el comisario Enrique García Castaño (también investigado), fue Eugenio Pino quien ordenó la operación Kitchen.

Antes de comenzar, Pino ha anunciado que no contestaría a ninguna pregunta porque "la actitud investigadora de esta comisión no es jurisdiccional sino política" y, aunque está "obligado a comparecer", no así a declarar. "Sin comentarios", "no voy a responder" o "no voy a contestar" han sido las respuestas reiteradas del exmando de la Policía quien, con mascarilla negra y una bandera de España estampada, ha recibido las críticas de los diputados por su actitud no solo "poco colaborativa" sino también por su displicencia y falta de atención.

Los momentos más tensos de esta octava jornada se han vivido cuando el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, ha tomado la palabra y ha adelantado que le haría pasar "un mal rato" en un interrogatorio que ha recordado por momentos al que le hizo hace ya tres años en otra comisión, la que investigó el supuesto uso político de medios policiales contra políticos independentistas. Sobre todo cuando Rufián le ha vuelto a preguntar si se considera un patriota, como dijo aquel 7 de julio de 2017. "Sin duda sí", ha contestado Pino, que ha vuelto a repetir, como hizo entonces, que haría "todo por España" y que "hacer todo es todo".

"¿Todo? ¿Más allá de la ley?", le ha inquirido Rufián; Pino ha respondido: "en ese caso, seguramente ley no existiría si tuviéramos que hacer todo por España". No ha querido ir más allá el antiguo mando policial, quien, tras un "sin comentarios", se ha apoyado en el respaldo de su asiento y se ha cruzado de brazos, pese a los intentos de Rufián, que ha terminado catalogando a Pino de "rémora para este país".