Una forense del Instituto de Medicina Legal de Lleida ha asegurado este miércoles que de los informes médicos de Nadia Nerea no se deprende que haya un riesgo para la vida de la menor, que sufre una enfermedad rara denominada tricotiosdistrofia, tal y como argumentaron los padres de la niña a la hora de recaudar fondos. La experta ha explicado que no existen estudios sobre la esperanza de vida de los pacientes que sufren esta dolencia, que no tiene cura. Con esta testigo se ha iniciado en la Audiencia de Lleida la segunda sesión del juicio contra los progenitores de la pequeña, Fernando Blanco y Margarita Garau, que se enfrentan a una pena de seis años de cárcel.

El círculo contra los dos acusados empezó a cerrarse el martes, cuando los Mossos certificaron que ni el padre ni la niña tenían pasaporte y, por lo tanto, no han podido viajar a un hospital de Houston (Estados Unidos) para que Nadia recibiera tratamiento. Los progenitores de la niña utilizaron este pretexto y otros para captar fondos. En total, 1,2 millones de euros. La mayoría de ese dinero, según los investigadores, fue a parar a cubrir gastos particulares de la familia.

La fonrense ha descartado, además, que se pudiera sacar genes a una menor por la nuca, como ha afirmado Blanco, y ha puntulizado que los tratamientos de modificación genética son experimentales y no se aplicaría nunca a una niña de cinco años. El presidente del tribunal le preguntó:"No existe ninguna referencia bibliografica más allá de la ciencia ficción?" "Sí", respondió sin titubear.

Viaje a Houston

La forense ha detallado al tribunal que en la documentación a la que ha tenido acceso no existe ningún informe de un hospital de Houston. Solo existe un correo electrónico de una de las doctoras que trataron a la menor a un laboratorio de Francia sobre unos análisis. La facultativa del Instituto de Medicina Legal ha declarado que aparte de dos ingresos hospitalarios para el diagnóstico de la enfermedad y para el tratamiento, no existen más pernoctas en centros, solo visitas a urgencias y al ambulatorio por algunas infecciones, como una neumonía o otitis.

A la menor se le diagnóstico que padecía una enfermedad nada más nacer, en el 2005. A los dos meses, ya se concretó que sufría los síntomas de la tricotiodistrofia y microcefalia. La niña tiene alternaciones cutáneas, problemas oftalmológicos, hiperactividad, inteligencia límite y trastornos de desarrollo. Por ello, necesita un cuidado continuo, por las dificultades de movilidad y por el mayor riesgo a contraer infecciones. "Es como tener a un bebé durante más tiempo", ha explicado la forense.

Un pediatra del Hospital de la Seu d'Urgell ha relatado, por su parte, que un compañero suyo estuvo llamado a centros hospitalarios de Houston para averigar si realmente existía la terapia genética que el padre de Nadia decía que estaban dando a su hija. "La búsqueda fue exhaustiva y no se encontró nada", ha afirmado. El mismo facultativo ha explicado que un vecino quiso poner una hucha en el hospital para recaudar fondos para Nadia y que no se le dejó porque antes querían ver un documentos médico que confirmara que la niña padecía esta enfermedad.