El pesquero Oleg Naydenov cumplió anoche su primera semana hundido bajo el Atlántico, desde donde continúa vertiendo un reguero de fuel y otros combustibles que el viento sigue impulsando lejos de las costas de Canarias, pero en unas condiciones que hacen imposible su recogida.

El buque ruso, arrastrero de 120 metros de eslora, se fue a pique en la medianoche del pasado 14 de abril unas 15 millas (27 kilómetros) al sur de Gran Canaria sin ningún tripulante a bordo, cuatro días después de haber sido remolcado fuera del puerto de Las Palmas con un fuego en su interior incontrolable.

Los ministerios de Fomento y Medio Ambiente indicaron ayer que la concentración principal del vertido se encuentra ya a 176 kilómetros de Gran Canaria, tras haberse desplazado 46 kilómetros en las últimas 24 horas.