Existe en Marruecos un negocio alrededor de la inmigración ilegal con el que se enriquecen las mafias que no tienen escrúpulos para traficar con la desesperación de las personas. Solo la semana pasada, 27 inmigrantes alcanzaron las costas de Melilla en embarcaciones. Los precios han subido los últimos días. Conseguir plaza en una de esas lanchas con motor fuera borda cuesta hasta 1.500 euros, según dicen los propios inmigrantes recién llegados a la Guardia Civil. Por entrar por la frontera escondidos en un vehículo con doble fondo pueden pagar hasta 2.500 euros. Los investigadores reconocen que hay jóvenes subsaharianos que, una vez en Marruecos, se prostituyen hasta conseguir el dinero.