Portalegre, una pequeña ciudad portuguesa, despertó ayer sorprendida por la tragedia. "La ciudad está de luto, estamos consternados", afirmaba Aldelaide Teixeira, alcaldesa del municipio, en el momento de anunciar la apertura de un gabinete de apoyo a los familiares de las víctimas del accidente de autobús que se cobró la vida de 11 personas, seis hombres y cinco mujeres, de entre 50 y 70 años. El bus salió de Portalegre con 44 pasajeros a bordo, todos ellos de nacionalidad portuguesa, en dirección a Santa María da Feira, para visitar una recreación del Portal de Belén, conocido como el mayor del mundo.

A primera hora de la mañana, el autocar se precipitó en un barranco tras una curva a la altura del municipio de Sarta. Los cerca de 300 efectivos desplazados tardaron tres horas en rescatar a los 33 heridos, entre ellos siete menores, según informaron fuentes de Protección Civil. A las 11.00 se había completado el traslado de todos los heridos, seis de ellos graves, a los hospitales de Coimbra, Castelo Branco y Lisboa. Una mujer murió poco después en el hospital de Coimbra, debido a las heridas, lo que elevaba a 11 el número de fallecidos.

A pesar de que todavía se desconocen los motivos del accidente, el alcalde de Sarta, José Nunes, apuntó como una posible causa "un despiste" del conductor. "Este es un punto que ya está señalado, por su peligrosidad, porque es una bajada inclinada, donde esta semana ya hubo otro accidente", reconoció en declaraciones en el lugar de los hechos.

Entre las circunstancias que rodean el accidente, las autoridades locales destacaron también el estado del pavimento tras una noche de lluvia y la niebla que se registraba en la hora del siniestro. Las condiciones en el terreno y el estado en el que quedó el autocar, desplazado 30 metros de la carretera, dificultaron las tareas de rescate. La policía mantuvo cerrado el tráfico de la autopista hasta que el autobús fue totalmente retirado, siete horas después del accidente.

NACIONALIDAD En las primeras horas tras el siniestro se especuló sobre la nacionalidad de los excursionistas, debido a que el autocar tenía matrícula española. La mujer del conductor, que viajaba en el mismo autobús siniestrado con su hija de 2 años, afirmó tras ser dada de alta que su marido trabajaba para la empresa española Rabazo en los últimos seis años y solía hacer viajes entre España y Portugal. La empresa ofreció en alquiler el vehículo para una excursión que partió desde Portalegre.