Unicef ha dado la voz de alarma. La crisis golpea cada vez con más fuerza las condiciones de vida de los niños y sus expectativas de futuro. El 26% de los menores españoles, 2,2 millones, viven en familias que ingresan menos de 16.000 euros al año, el límite a partir del cual se considera que están por debajo del umbral de la pobreza. Según el informe presentado ayer en Madrid por la organización internacional, en los dos últimos años 205.000 chicos se han unido a este furgón de cola social. Esta situación perjudica tanto su desarrollo físico, al deteriorar la alimentación y dificultar la atención médica, como sus posibilidades de escalar socialmente, debido a la reducción de gastos en educación y material escolar.

RECLACIONES AL GOBIERNO "La pobreza tiene rostro de niño. Hay más niños pobres y son más pobres", resumió la directora de Unicef España, Paloma Escudero, tras reclamar al Gobierno que ponga a los niños y a sus familias en el "núcleo de la decisiones políticas" para que pasen a ser de "un colectivo invisible a un colectivo con futuro".

No se trataría tanto de pedir que aumenten las ayudas sociales sino de evitar que les sigan afectando gravemente los recortes. Y en ello no está solo involucrado el Gobierno. También las Comunidades Autónomas. "Las reducciones de ayudas han afectado sobre todo a las autonomías", como la catalana, "que habían tenido una apuesta más decidida por la familia", señaló la directora de Unicef antes de recordar que en el 2011 Cataluña redujo en un 74,6% el presupuesto de las ayudas a las familias con niños, que Extremadura bajó la ayuda por nacimiento de 6.600 euros a 1.200 y que en Cantabria se limitó la renta para recibir los 100 euros durante los tres primeros años.

REFLEXION El estudio está lleno de datos que deberían invitar a la reflexión de los responsables de las administraciones. El número de hogares con niños con todos sus miembros sin trabajo, por ejemplo, ha crecido más del doble entre el 2007 y el 2010, concretamente un 120%. Y la vulnerabilidad de los hogares que antes de la crisis ya padecían una situación de pobreza crónica también ha aumentado.

"Los costes de no actuar ahora no solamente afectan a los niños y a las familias más vulnerables de forma inmediata, sino que comprometen el crecimiento y el bienestar de toda la sociedad a medio y largo plazo", advirtió la directora de la organización en España, que insiste en pedir ayuda al Gobierno.