La prueba de la nave espacial privada Dragon ha sido abortada a un segundo del despegue al descubrirse un exceso de presión en la cámara del motor 5 del cohete Falcon 9 en el que se encuentra alojada, según ha informado la compañía SpaceX, una de las empresas responsables de la operación y que ha sido la encargada de coordinar a partir de ahora todos los detalles hasta que se El Dragon , la primera nave espacial privada, tenía previsto realizar ayer su primer ensayo de vuelo hasta la Estación Espacial Internacional (ISS), todo un hito y una prueba de fuego para la privatización parcial del programa espacial impulsada por la administración del presidente Barack Obama.

La próxima ventana de lanzamiento tendrá lugar el próximo martes a las 09.44 horas), según informaciones de SpaceX a la web Spaceflight Now.

La Agencia Espacial Estadounidense (NASA) depende desde el fin de los vuelos de los transbordadores espaciales de los cohetes europeos japoneses y sobre todo rusos para sus viajes a la ISS. Ahora, en lugar de invertir en nuevas naves de ese tipo, Washington invierte unos 3.000 millones de dólares (unos 2.350 millones de euros) al año en un programa de cohetes capaces de llevar astronautas a la Luna, a un asteroide y, en un futuro, a Marte.

INVERSION Además, invierte en cinco compañías privadas --SpaceX, Orbital Sciences Corp, Boeing, Sierra Nevada Corp y Blue Origin-- en programas para el transporte de carga y de pasajeros. Estas empresas aportan su parte de financiación y reciben pagos cada vez por objetivo.

Así, SpaceX ha recibido hasta ahora 381 millones de dólares por su programa de transporte hasta la ISS cuyo máximo logro fue el lanzamiento en diciembre de 2010 de la cápsula Dragon , que completó la órbita terrestre antes de reingresar a salvo a la superficie, algo que los expertos no consideran exceivamente complicado pero que para los nuevos patrocinadores es un hito del que se sienten muy orgullosos.

EXPERIMENTALES En este segundo vuelo, SpaceX pretende aunar dos vuelos experimentales en uno para que el Dragon alcance la ISS, lo que le garantizaría un nuevo pago de 15 millones de dólares de la NASA y un nuevo contrato de 1.600 millones de dólares para una nave de carga. Ahora, todos los responsables del proyecto esparan que el nuevo lanzamiento no se tenga que abortar y alcance los objetivos marcados por este grupo de inversores.