Exhaustos y desmoralizados, casi desesperados. Al límite de sus fuerzas. Así es como empiezan a sentirse los operarios de la central nuclear de Fukushima, los héroes en quien Japón todavía confía para lograr contener las fugas radiactivas que tienen en vilo a todo el país y a la comunidad internacional. Sometidos a durísimas jornadas de trabajo, expuestos a las radiaciones incluso con los trajes especiales, se sabía hasta hoy que sumaban largas jornadas con descansos muy cortos y precaria alimentación. Poco o nada había trascendido sobre la presión interna y la angustia que sufren en estas horas cruciales.

Sin embargo, un intercambio de e-mails entre dos trabajadores de Tepco, la empresa propietaria de la central, ha revelado ahora la cruda realidad. "No puedo soportarlo más", escribe un operario a un colega suyo de Tepco en la sede central de la capital, Tokio. Los siguientes e-mails fueron enviados el pasado miércoles a una lista de distribución privada a la que tuvo acceso el diario The Wall Street Journal y que ha hecho públicos esta semana.

Primer correo "Llorar es inútil, pido que nos apoyéis" "Soy (nombre borrado) de la planta de Fukushima Daini. Coincidimos en varias reuniones en el pasado. Me complace recibir un e-mail tuyo. Escribí confiando en que muchas personas entenderían la situación sobre el terreno ... Nos alivia saber que tenemos el apoyo de una persona como (nombre borrado). Solo quiero que la gente entienda que hay muchas personas luchando bajo circunstancias extremas. ... Llorar es inútil. Si ahora estamos en el infierno, todo lo que podemos hacer es escalar hacia el cielo. Por favor, cuidado con la fuerza oculta de la energía nuclear ... Te pido que continuéis apoyándonos. Muchas gracias".

Segundo correo "Es poco lo que puedo hacer por ti" "He leído tu e-mail. ... A falta de palabras, solo puedo estar abrumado entre lágrimas. Para una persona que vive en Tokio y disfruta de electricidad, no hay tiempo para llorar. La gente de Tokio se debate entre el apagón planificado y el acopio de víveres, actuando por su cuenta y luego preocupada por la propagación de materiales radiactivos. Solo puedo pensar que esta situación es extraña. Siento rabia y frustración por todo el país que apunta hacia Tepco. ... Pero aquí todo el mundo respeta y reza por aquellos que están luchando en primera línea. Te pido que resistas. ... Cuando llegue el momento, nos encargaremos de protegeros a todos"

Tercer correo "Estamos al límite, físico y mental"

"Gracias por tu arduo trabajo. Estoy seguro de que estáis demasiado ocupados como para mirar e-mails. Pero me gustaría explicarte la situación actual en las nucleares. Hemos estado trabajando en la reparación sin dormir ni descansar desde el terremoto. Ya han pasado dos semanas, y las cosas han mejorado en 1F posible referencia a la central 1 de Fukushima, o Daiichi. Esperamos que los esfuerzos para la refrigeración funcionen. Como sabes, la mayoría de trabajadores de 1F y 2F posible referencia a la central 2, o Daini son residentes locales y víctimas del seísmo. Hay muchos trabajadores cuyas casas fueron arrasadas.

Yo mismo he tenido que permanecer en el centro de control del desastre todo el tiempo desde que ocurrió el seísmo, y he estado luchando con mis colegas sin dormir ni descansar. Mi ciudad natal, Namie-machi, junto a la costa, fue totalmente arrasada por el tsunami, que se llevó a mis padres y todavía no sé dónde están. Correría a su casa lo antes posible, pero no puedo ni entrar en la zona porque está bajo orden de evacuación ....

Estoy inmerso en un trabajo extremadamente duro bajo estas condiciones mentales... ¡No puedo soportarlo más! El seísmo es un desastre natural. Pero Tepco debería ser acusada por la contaminación causada por los materiales radiactivos liberados por las centrales nucleares. El sentimiento de la población local es que el terremoto ocurrió por culpa de Tepco.

Todo el mundo está lejos de su casa y no sabe cuándo podrá regresar. No sabemos a quién dirigirnos ni a quién expresar nuestra preocupación y nuestra rabia. ... La gente lo ha perdido todo --casa, trabajo, escuelas, amigos, familia--. ¿Quién podría aguantarlo? Te suplico que lo compartas con la gente dentro y fuera de la compañía. No estoy diciendo que los trabajadores de las nucleares sean malos. Pero la mayoría son residentes locales. Todos nosotros, incluso yo, somos víctimas del desastre.

Pero estamos trabajando duro para completar nuestra tarea como empleados de Tepco. ... La escena parece completamente una zona de guerra. Todos los empleados están trabajando al límite, físico y mental. Por favor, entiéndelo. La compañía puede deshacerse de la energía nuclear para salvarse, pero nosotros lucharemos hasta el final".