Una piscina de residuos nucleares próxima a la ebullición es el último quebradero de cabeza en la lucha contra la central de Fukushima. Se sospecha que el recalentamiento de esa piscina está detrás de la cortina de humo que salió todo el día del reactor 2, luego reducida a un hilillo. Nuevas emisiones radiactivas pueden llegar a la atmósfera si el agua de la piscina se evapora y deja expuestos los residuos.