Los reactores 4, 5 y 6 de la planta de Fukushima I se encontraban en parada segura en el momento del terremoto porque se sometían a unas tareas de mantenimiento. Eso significa que en el núcleo del reactor no había combustible fisible (óxido de uranio) para iniciar la reacción que produce energía. Entonces, ¿por qué la situación es tan crítica en la unidad número 4? La respuesta es sencilla: el problema no es la vasija interna, que es lo que trae de cabeza a los técnicos en las unidades 1, 2 y 3, sino la piscina donde se almacena el combustible gastado. En una situación normal, cuando las barras de combustible pierden su poder energético o por cualquier otro motivo se decide detener la reacción y retirarlas de la vasija, el calor se reduce drásticamente. Se considera que al segundo de desconexión ya se ha perdido el 93% del calor. En un día entero, la pérdida es del 99,5%. Sin embargo, como las barras usadas siguen siendo un material con elevadísima radiactividad, se sumergen en unas piscinas o tanques de enfriamiento que están equipados con sistemas eléctricos de refrigeración. El agua, un aislante excelente El agua, un aislante excelente, bloquea la fuga de radiación y reduce progresivamente el peligro. Al cabo de cinco años ya podrían ser retiradas para su procesamiento o enterramiento controlado. De hecho, las personas que acceden a las centrales nucleares en visitas organizadas se acercan a las piscinas sin ningún problema. Sin embargo, a diferencia de lo que sucede en la mayoría de las centrales españolas, los tanques de Fukushima I se encuentran en el mismo edificio del reactor, aunque fuera de la cámara de contención primaria. En los tanques, las barras de combustible, que miden unos cinco metros, se colocan de pie y quedan sumergidas. Tanto por arriba como por abajo hay otros cinco metros de agua. Sin embargo, la Comisión Reguladora Nuclear de EEUU, con varios asesores desplazados a Fukushima I, asegura que la gran piscina está seca o prácticamente seca. Y sin agua, el material radiactivo escapa sin problemas porque, a diferencia de lo que sucede con la vasija, no hay ninguna pared suplementaria de acero. El edificio más deteriorado Por si fuera poco, el edificio externo de la unidad 4 es el más deteriorado de todos. La agencia de noticias Kyodo ha informado en su servicio en inglés que la piscina de la unidad 3 puede encontrarse en una situación similar y que, por tanto, también se intentará rellenar desde el exterior. "La posibilidad de volver a la criticidad no es cero", ha advertido Tepco, la empresa eléctrica propietaria del complejo. Eso significa que hay suficiente uranio fisible en el tanque como para formar una masa crítica y reiniciar una reacción nuclear. No una explosión, pero sí una liberación continuada de radiación. ¿Por qué se ha vaciado? Se desconoce exactamente cuál es el motivo que ha vaciado la piscina de la unidad 4. La hipótesis menos dramática sostiene que todo se debe a una evaporación natural debida al inesperado calor suministrado por el propio combustible. De hecho, el lunes se informó de que la temperatura del agua se encontraba en 84ºC, según la OIEA. Sin embargo, hay posibilidades peores, como que el terremoto resquebrajó las paredes y ello permitió que el agua saliera. O incluso que las dañaran los incendios detectados en el edificio (aunque fuera de la vasija). En el caso español, las piscinas son de hormigón armado revestido de una capa de acero. Si realmente estuviera rota la piscina, ello dificultaría sobremanera los intentos de inyectar agua desde helicópteros a partir de los agujeros de la azotea, como ya se está realizando. Por si acaso, las autoridades añaden en el agua ácido bórico, un material que tiende a absorber neutrones y detener la reacción.