El arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal, Antonio María Rouco Varela, ha presidido la ceremonia de apertura del Año Jubilar en honor a la Vera Cruz de Caravaca, una reliquia oriental, procedente de Jerusalén, y considerada un lignum crucis , que apareció en 1231 cuando la ciudad era entonces dominio musulmán. El Papa Juan Pablo II concedió en 1998 el Jubileo, con carácter perpetuo y cada siete años, al Santuario de la Vera Cruz de Caravaca, que en 2003 se incorporó al grupo de cinco ciudades santas del mundo, que formaban hasta entonces Jerusalén, Roma y las españolas Santiago de Compostela y Santo Toribio de Liébana. La apertura de este año santo tuvo que celebrarse en el interior del templo, en lugar de la explanada del santuario, por las bajas temperaturas, aunque al final de la eucaristía sí se celebrO la exhibición de paracaidistas del Escuadrón de Zapadores del Ejército del Aire de la base de Alcantarilla.

La inauguración del Jubileo comenzó con la recogida, por parte de las autoridades, en el convento de las Madres Claras de una bandeja de flores para ofrecerla en su santuario a la Vera Cruz.