La primera caravana de mujeres de Plan, la iniciativa de un grupo de solteros de una aldea de menos de 200 vecinos del Pirineo aragonés que organizó una fiesta a lo largo de un fin de semana para buscar pareja e insuflar vida al valle de Gistau, en Huesca, cumplirá en enero un cuarto de siglo. De aquella convocatoria surgieron 33 matrimonios, de los que una veintena optaron por quedarse a vivir en el valle, y un buen número de propuestas similares en otros pueblos españoles.

Tras el visionado en el bar de la aldea de la película Caravana de mujeres , rodada por William Wellman en 1951 y ambientada en el oeste americano, surgió la idea de insertar un anuncio en El Heraldo de Aragón en la que se pedían mujeres solteras de entre 20 y 40 años con fines matrimoniales para establecerse en un pueblo del Pirineo. Por entonces en la aldea residían una cuarentena de solteros mientras que una sola mujer permanecía soltera.

Más de 120 chicas acudieron a aquella primera llamada, desbordando las expectativas más optimistas de los lugareños, que se repetiría anualmente a lo largo de un quinquenio. Durante el fin de semana escogido unos 200 solteros de los pueblos de los alrededores se congregaron en Plan y la iniciativa tuvo una enorme repercusión mediática.

La imagen de las novias que llegaban en autobús sirvió para que la iniciativa fuese imitada en otras latitudes. Plan también obtuvo su recompensa: la Diputación de Huesca, cansada de tener que correr con los gastos de alquiler de una gran carpa para celebrar los festejos que iban aparejados a las caravanas, sufragó la construcción de un polideportivo, un boticario se instaló en la aldea y abrió una farmacia, la escuela ganó efectivos e incluso el cura encontró ama de llaves. Un cuarto de siglo después, Plan celebrará desde el 3 de enero la enfeméride.