Era una persona normal. O al menos, como una persona normal había vivido desde su llegada a España como inmigrante en el 2003. En estos años, el ecuatoriano Tito Leonardo Ponce había trabajado, había regularizado su situación en el país y había conocido a una española con la que había casas y tenido dos hijas, de tres y cinco años.

Pero su oscuro pasado volvió a emerger el 11 de diciembre cuando acudió a una comisaría del Cuerpo Nacional de Policía (CNP) en Vilanova i la Geltrú (Barcelona) para iniciar los trámites para la nacionalidad española. Cuando los agentes teclearon su nombre en el ordenador, en la pantalla apareció una difusión roja, que es la expresión con que la Interpol califica a las órdenes de búsqueda internacionales con fines de extradición. Los agentes del CNP lo arrestaron de inmediato.