Un equipo de científicos del Instituto Murciano de Investigación y Desarrollo Agrario y Alimentario (Imida), dirigido por José Luis Cenis, se ha convertido en referente español en materiales procedentes de la seda con aplicaciones en la medicina regenerativa y para productos cosméticos de alta calidad. Desde principios del siglo XX el hilo de seda se ha utilizado como material de sutura quirúrgico por su buena biocompatibilidad y resistencia mecánica, pero las investigaciones que se llevan a cabo ahora, principalmente en EEUU, China y España, han dado con nuevas posibilidades para la regeneración de tejidos, que por el momento están en su fase experimental.

Cenis afirma que la ciencia dispone de materiales sintéticos como los biopolímeros, cerámicas o biovidrio, y con otros más naturales como el colágeno o alginatos, pero la seda, otrora una industria textil floreciente, se ha convertido desde hace poco en uno de los biomateriales de mayor calidad y potencial para la "ingeniería de tejidos".

En el Imida trabajan, en un proyecto conjunto con la universidad china de Zhejiang, con presentaciones extraídas del gusano de seda como las esponjas o armazones, que son adecuados para que crezcan células de médula ósea o tejidos humanos capaces de reemplazar otros que están lesionados, evitando el riesgo de rechazo del sistema inmune. La seda es segregada por el gusano para elaborar el capullo, y el hilo que se puede extraer consta de dos proteínas.