Ni crisis ni recesión: las vacaciones son sagradas para los españoles. Pese a la difícil situación económica que atraviesa el país, las cifras hablan por sí solas. En lo que va de año, los españoles han incrementado el número de viajes, tanto en turismo interior como exterior, alrededor del 2,3%. Eso sí: han cambiado los destinos, la duración y, cómo no, el gasto.

Según el Instituto de Estudios Turísticos (IET), los ciudadanos han realizado en los primeros nueve meses del año unos 137 millones de viajes, tres millones más de salidas que en el mismo periodo del año pasado. Y eso que en el 2008 los viajes crecieron el 6,8% respecto al 2007.

"Hay un turismo básico que forma parte ya de la cesta de la compra de los ciudadanos", explica el profesor del IESE Juan Roure. "Estos viajes se continúan haciendo, haya crisis o no, porque la gente lo necesita. Están interiorizados", añade. Al viaje del verano se le suman escapadas a lo largo del año, una "desestacionalización" recibida con los brazos abiertos por el sector.

"No hay que olvidar que las aerolíneas de bajo coste han cambiado el panorama de los viajes de los españoles", señala el profesor de Esade José Francisco Valls. La aparición de estas firmas puso al alcance de la mayoría de la población la posibilidad de hacer "viajes más frecuentes y baratos", motivo principal por el que el número de viajes continúa creciendo. "Las low cost ofrecían precios bajos. Pero lo importante es que lograron que las aerolíneas tradicionales también los bajaran", añade.

RESTAURACION Sin embargo, una cosa es la frecuencia con la que se viaja y otra muy diferente el gasto que se hace. "Que aumente el número de viajes no significa que se gaste más en cada uno de ellos. Se ha reducido el gasto en aspectos que antes estaban integrados en el paquete de salida, como la restauración, la visita a los museos de pago y los taxis", recuerda Valls. "Y además, son viajes más cortos, atrás quedan las salidas de larga duración, agrega.

Otro aspecto destacable del nuevo turismo es que este es posible gracias al trabajo del sector. "Las firmas turísticas están haciendo un grandísimo esfuerzo para ofrecer productos interesantes a muy bajo coste. Es una tendencia mayoritaria, han entendido lo que quería el consumidor, y se han adaptado al nuevo entorno", explica Roure.

Ofertas económicamente atractivas, nuevas rutas y aeropuertos, viajes desestacionalizados. Con todo, los viajes al extranjero de los españoles crecen este año "más del 6%", según fuentes del sector. Sin embargo, estos continúan representando apenas el 7% del total de las salidas. "El turismo interior está cobrando una gran importancia, y la va a continuar teniendo en el futuro próximo", señala Valls. El alojamiento hotelero pierde adeptos (también hay más plazas), y las salidas a casas de amigos o familiares y las pernoctaciones en cámpings aumentan.

Sin embargo, todo lo bueno tiene su fin, y el año que viene mucho podrían cambiar las cosas. "Estos precios tan baratos de vuelos y cruceros no van a durar para siempre. No son sostenibles para la mayoría de empresas, les podría llevar a la quiebra", advierte Valls. Los días del turismo barato podrían llegar a su fin en cuanto la economía mundial se recupere y el precio del petróleo vuelva a subir.