Las marismas de Doñana se secarán en unos años si no se les garantiza un caudal anual de unos 200 hectómetros cúbicos de aguas superficiales y subterráneas, el triple del que recibe actualmente, según ha advertido WWF-España. Esta organización presentó en Sevilla, coincidiendo con el Día Mundial contra la Desertización y la Sequía, un informe que alerta de que Doñana apenas recibe un veinte por ciento del agua que necesita para mantener sus humedales, considerados unos de los de mayor biodiversidad de Europa.

Este informe, elaborado por el experto en hidrografía Rafael Sánchez, señala que el encauzamiento de ríos como el Guadiamar para desviar su caudal a regadíos o la apertura de más de mil pozos ilegales que roban agua del acuífero subterráneo para regar las 10.000 hectáreas de fresón dejan a las marismas de Doñana sin un caudal mínimo para su supervivencia. Sánchez señaló que este espacio natural solo se inunda en una tercera parte de su extensión original y que esta escasez de agua ha ocasionado la pérdida de un 60 por ciento de importantes comunidades vegetales.

Como consecuencia de estos cambios, la biodiversidad de este espacio protegido ha sufrido impactos de gravedad como la amenaza de supervivencia de aves ligadas a carrizales como el avetoro o la garceta.

En su opinión, la salvación de Doñana pasa por que el Plan de la Cuenca del Guadalquivir preserve un caudal de unos 200 hectómetros cúbicos anuales.