El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz-Cano, anunció ayer que la Guardia Civil de Guadalajara ha desarticulado una red especializada en robos con fuerza en las cosas cometidos, al menos, en diez provincias españolas de cinco comunidades autónomas, entre ellas en las provincias de Córdoba y Jaén.

Precisamente el robo esclarecido en Córdoba se cometió en el Instituto José Alcántara de Belmez el pasado 11 de noviembre del 2008, donde se apoderaron de un equipo informático, un DVD portátil, una cámara fotográfica y una enciclopedia multimedia. En la misma noche intentaron cometer otros dos robos más en la Sociedad de Cazadores y en un secadero de jamones, causando daños en las dos tentativas de robo.

Según explicó Díaz-Cano, la operación, denominada Rombo , se ha saldado con la detención de 19 personas (18 hombres de nacionalidad rumana y una mujer española), de las cuales nueve han ingresado ya en la cárcel de Alcalá-Meco. Máximo Díaz-Cano, quien aseguró que "no se descarta que sobrepasen el centenar", dijo que la citada operación ha permitido esclarecer, hasta ahora, 68 delitos cometidos en Toledo (23), Cuenca (11), Cáceres (9), Madrid (9), Ciudad Real (7), Albacete (4), Guadalajara (2), Valencia (uno), Córdoba y Jaén (uno).

Además explicó que las investigaciones han corrido a cargo de la Guardia Civil de Guadalajara, porque comenzaron el pasado 13 de agosto, tras un robo con fuerza ocurrido en Mondéjar.

El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha confirmó que el material incautado en la operación "supera el medio millón de euros" y desveló que los componentes del grupo investigado residían en las localidades toledanas de Tembleque, Sonseca, Lillo, La Guardia, Corral de Almaguer y Yepes, "constituyéndose habitualmente en células de tres o cuatro miembros para cometer los hechos delictivos".

Asimismo, Díaz-Cano destacó que primero reconocían el lugar de la operación y, mientras esta se desarrollaba, montaban un servicio de vigilancia "y, una vez cometido el delito, se servían de vehículos lanzadera, al objeto de advertir de una posible presencia policial que pudiera obstaculizar la huida".

Finalmente, Díaz Cano apuntó que la investigación ahora se centra en comprobar cómo se deshacían del material robado, "aunque sabemos que parte salía fuera de España".